El fenómeno de El Niño podría alcanzar una intensidad extraordinaria durante los últimos meses de 2026, alterando los patrones climáticos en distintas partes del mundo y generando incertidumbre sobre las condiciones meteorológicas que enfrentará México durante el invierno 2026-2027.
Las previsiones apuntan a una temporada con más frentes fríos, posibles tormentas invernales y episodios de bajas temperaturas, aunque el calentamiento global podría mantener los promedios térmicos por encima de los valores históricos en algunas regiones.
De acuerdo con las previsiones atribuidas al Servicio Meteorológico Nacional (SMN), México podría registrar 56 frentes fríos entre septiembre de 2026 y mayo de 2027, seis más que el promedio de 50 sistemas; diciembre sería el mes con mayor actividad, con nueve frentes, mientras que noviembre y enero tendrían ocho cada uno.
Esta proyección anticipa una temporada meteorológicamente activa, pero no significa que todos los sistemas provoquen descensos extremos de temperatura.
La diferencia entre los pronósticos de hace algunos meses, que apuntaban a un invierno más cálido, y las previsiones recientes de una temporada con episodios de frío intenso se explica, en parte, por la evolución de El Niño y sus efectos regionales.
En México, los efectos podrían sentirse especialmente en el norte y noroeste, donde la combinación de humedad y aire frío favorecería lluvias, tormentas invernales y posibles nevadas o caída de aguanieve en zonas montañosas de Chihuahua, Sonora, Durango y Baja California.
También podrían presentarse descensos importantes de temperatura en el noreste y la Mesa Central; sin embargo, estos fenómenos dependerán de la trayectoria e intensidad de cada sistema, por lo que no puede asegurarse que las nevadas ocurran en todas las regiones mencionadas.
La distribución de la lluvia, no obstante, sería irregular: mientras algunas zonas podrían recibir más humedad, otras enfrentarían periodos de déficit de precipitaciones.
La preocupación para México tampoco termina con el invierno, la evolución del fenómeno durante los primeros meses de 2027 será importante para determinar las condiciones de temperatura y lluvia durante la primavera. En algunas regiones del centro, sur y sureste podría aumentar el riesgo de calor intenso, déficit de precipitaciones e incendios forestales, dependiendo de cómo cambien los patrones atmosféricos.
Ante este panorama, las autoridades recomiendan mantenerse atentos a los avisos del Servicio Meteorológico Nacional y de Protección Civil, especialmente durante la llegada de sistemas frontales.
Aunque la previsión de 56 frentes fríos sugiere una temporada activa, la cifra no garantiza que México vivirá el invierno más frío de las últimas décadas, la intensidad, duración y trayectoria de cada sistema serán determinantes para establecer sus efectos.
Además, el calentamiento global puede mantener las temperaturas medias por encima de los valores históricos, incluso cuando se presenten episodios de frío intenso; por ello, las previsiones estacionales deben interpretarse como escenarios probables y actualizarse conforme avance la temporada.