Lluvias, crecidas y meses bajo presión: diciembre marcará el máximo de El Niño

Lluvias, crecidas y meses bajo presión: diciembre marcará el máximo de El Niño

Foto: Notipress, Magnific

La cuenta regresiva hacia diciembre ya comenzó, y cada actualización refuerza la posibilidad de un episodio de El Niño excepcionalmente intenso. Las proyecciones sitúan su máximo cerca de +2,7 °C en el Pacífico ecuatorial, una anomalía capaz de alterar lluvias y caudales durante meses.

 

Con más del 90% de probabilidad, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) anticipa un evento muy fuerte. También estima un 75% de posibilidades de superar +2,5 °C entre octubre y diciembre, un umbral no rebasado desde 1950.

 

Sin embargo, una mayor intensidad oceánica no implica automáticamente inundaciones históricas, porque la respuesta terrestre dependerá de cómo evolucionen las precipitaciones.

 

Más lluvia, más territorio expuesto

 

Durante octubre y noviembre, los mayores excesos de lluvia se concentrarían en el nordeste argentino, especialmente sobre Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco. En varias de esas zonas, las precipitaciones podrían superar en más de 50 milímetros los valores normales durante el período.

 

Sectores de Entre Ríos, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán también registrarían acumulados adicionales de entre 20 y 50 milímetros. Para diciembre, la señal húmeda se extendería hasta cubrir casi el 80% del territorio argentino, ampliando considerablemente las áreas bajo vigilancia.

 

El norte del Litoral continuaría con excesos durante enero y marzo, mientras Cuyo, La Pampa y sectores bonaerenses también recibirían lluvias superiores. Febrero mantendría niveles semejantes a enero, y marzo conservaría anomalías importantes sobre el nordeste, prolongando la presión sobre suelos y sistemas de drenaje.

 

Dicho patrón podría favorecer anegamientos en zonas rurales, saturación de suelos y complicaciones urbanas allí donde las lluvias sean persistentes o intensas.

 

Ríos bajo vigilancia hasta 2027

 

La Cuenca del Plata concentra una parte importante del riesgo porque conecta grandes sistemas fluviales con numerosas ciudades, áreas productivas y zonas ribereñas. El río Paraguay tendría un crecimiento gradual, amortiguado por el Pantanal, mientras el río Uruguay podría responder con mayor rapidez a las precipitaciones.

 

El Paraná comenzaría a reaccionar desde diciembre y su crecida podría prolongarse hasta marzo o incluso abril de 2027. Esa evolución dejaría menos margen operativo en algunos sectores ribereños, especialmente si las lluvias persistentes coinciden con caudales elevados durante varios meses.

 

Ante este escenario, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé sostener la vigilancia durante el verano y seguir la evolución de precipitaciones y cuencas críticas. Además, el Instituto Nacional del Agua realiza seguimiento hidrológico y emite pronósticos sobre los principales ríos de la Cuenca del Plata.

 

El Índice Oceánico Relativo de El Niño (RONI) ayuda a medir la fuerza del episodio descontando parte del calentamiento oceánico de largo plazo. Su previsión oficial alcanza +2,67 °C para octubre, noviembre y diciembre, por encima de los registros asociados con 1982-1983 y 1997-1998.

 

Aunque podría superar aquellos episodios en intensidad oceánica, el fenómeno no garantiza impactos mayores sobre Argentina. Por eso, diciembre será un punto decisivo para observar si lluvias persistentes, suelos saturados y crecidas transforman la anomalía oceánica en una emergencia prolongada.

 

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