Suben las tasas de interés, ¿precaución o pánico?

Suben las tasas de interés, ¿precaución o pánico?

Ayer la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) aumentó la tasa de interés de referencia en 25 puntos base para ubicarse en el rango de 3.75 y 4%. Se trató de una decisión unánime de todos los integrantes de la junta, no había un aumento desde el año 2023. ¿Qué significa esto para la economía mundial y qué podemos esperar en el corto plazo? 

 

Los movimientos en la tasa de interés son parte de la política monetaria que ejerce el banco central de cualquier país para alcanzar los objetivos macroeconómicos. Cuando el banco central aumenta las tasas, decimos que se trata de una política restrictiva y se recurre a ella cuando los precios de las mercancías están creciendo más allá de la meta fijada, es decir, cuando la inflación aumenta demasiado. En el caso de Estados Unidos, se fijaron una meta inflacionaria anual del 2%, sin embargo, al mes de agosto, la inflación se situó en 3.4% y las perspectivas mundiales indican que los precios seguirán subiendo debido, entre otras cosas, al aumento de los energéticos por la guerra Estados Unidos-Israel-Irán y Yemen-Arabia Saudita. 

 

El aumento de las tasas de interés provocó un malestar en Donald Trump quien se ha opuesto abiertamente por los efectos adversos. Un aumento en las tasas de interés estabiliza la inflación a costa de encarecer el crédito y el dinero, es decir, obliga a las personas a reducir el consumo, por eso los precios dejan de subir. Si el ritmo de consumo se detiene puede desencadenar una recesión económica. Actualmente Estados Unidos mantiene un crecimiento de apenas 1.5% y tiene una alta presión sobre los créditos hipotecarios lo que congelaría el sector de la construcción, uno de los motores de la economía. 

 

Sin embargo, el mayo peligro no está en el corto plazo, la siguiente reunión de la FED será el 28 de octubre y después el 9 de diciembre. Los mercados están apostando a que por lo menos habrá un aumento más antes de que termine el año; pero hay una probabilidad real de que sean dos aumentos más, es decir, que para diciembre la tasa de interés llegue al rango de 4.25-4.5%. Por lo que se han prendido las alarmas en todos los mercados. Al cierre del día de ayer, la bolsa de Nueva York cayó cerca del 1% y todas las monedas emergentes se depreciaron con respecto al dólar. 

 

Algunos economistas consideran que los aumentos en las tasas de interés no serían suficientes para desordenar el mercado hipotecario, así que el mayor peligro no está ahí, sino en el mercado bursátil de tecnología como la Inteligencia Artificial (IA) que ha atraído a un gran número de participantes pero presenta tasas de retorno cada vez menores que no se respaldan con la productividad real, es decir, se ha estado formando una burbuja financiera en torno a la IA. Si las tasas de interés suben, los inversionistas podrían abandonar súbitamente sus acciones para cambiar su dinero a bonos del tesoro como un activo de refugio, si esto pasa la burbuja se reventará y el tamaño de la crisis podría llegar a ser incluso mayor a la de 2007-2009. 

 

Analicemos con detenimiento: la industria de la IA configura hoy un fenómeno que en economía llamamos “fase de sobreinversión en infraestructura de capital” que consiste en que las empresas invierten demasiado dinero en activos (centros de datos, fábricas de microchips, desarrolladores tecnológicos, etc.), sin embargo, la rentabilidad real todavía es muy baja, por lo que las empresas deben financiarse con deuda, atraen inversionistas prometiendo grandes ganancias. Cuando las tasas de interés son cercanas a cero, los inversionistas suelen arriesgarse en acciones como las de la IA; pero si las tasas comienzan a subir y los bonos del tesoro pagan más, los inversionistas no dudarán en mover su dinero a un lugar seguro. ¿De qué tamaño sería ese movimiento? La burbuja financiera de la IA es tan grande que representa el 35% del valor de toda la bolsa S&P 500, por lo que una caída mayor al 50% significaría un colapso inminente.  

 

Elaborado con datos de S&P 500 

 

La gráfica anterior muestra las variaciones de valor en los mercados bursátiles de empresas asociadas a la IA, observamos que, en tan solo 3 años, el valor se duplicó al pasar de 14.7 a 27.5 billones de dólares. El problema es que se trata de dinero ficticio; en la vida real por cada dólar que las empresas tecnológicas han invertido en infraestructura, sólo han generado como ingreso 25 centavos, la brecha es muy amplia y la burbuja se sigue inflando a una velocidad récord. Una tasa de interés alta sería el alfiler que la reviente. Tarde o temprano esto sucederá, el mercado financiero no puede crecer indefinidamente sin tener un respaldo de la producción real, así que terminará por corregirse.  

 

¿Cómo podemos prepararnos? En países como el nuestro, los efectos inmediatos se resentirán en el tipo de cambio, ayer mismo el peso se depreció y el dólar llegó hasta los 17.30 pesos. Sin embargo, este desajuste sería temporal, así que comprar dólares parece tentador, pero no será rentable. En una crisis como la que se vislumbra la liquidez adquiere mayor relevancia, aunque parezca paradójico tener dinero disponible es la mejor recomendación. Aquellos que cuenten con dinero líquido tendrán una mayor ventaja cuando los que tengan dinero invertido recurran a vender sus activos. Sigamos al pendiente de esta situación. 

 

  

*Profesor-Investigador Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo 

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras 

 

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