Las lluvias tropicales podrían comenzar más tarde y concentrarse con mayor intensidad, alterando patrones estacionales que durante siglos facilitaron la agricultura y la gestión del agua. Grandes sistemas de tormentas tendrían un papel decisivo en esa reorganización, porque una proporción creciente de las precipitaciones caería durante periodos más breves.
Un estudio publicado en Nature Geoscience utilizó simulaciones climáticas de alta resolución desarrolladas por investigadores de China y Estados Unidos para examinar esos cambios. Bajo un escenario de calentamiento elevado, las precipitaciones asociadas con sistemas convectivos de mesoescala aumentarían su amplitud entre 38% y 45% y se retrasarían entre 10 y 15 días.
Estos sistemas, conocidos como SCM, reúnen grandes conjuntos organizados de tormentas eléctricas capaces de extenderse durante cientos de kilómetros y mantenerse activos durante varias horas. En numerosas regiones producen más de la mitad de las lluvias tropicales, además de generar episodios torrenciales capaces de provocar inundaciones repentinas.
Tormentas más intensas después de una espera mayor
Las células de Hadley tendrían un papel central en esta reorganización, debido a que transportan calor y humedad entre las regiones tropicales y subtropicales. Conforme aumenta la temperatura global, la atmósfera tarda más en responder a las variaciones estacionales, lo cual ralentiza la migración de estas células.
Ese desplazamiento más lento reduciría la frecuencia de sistemas convectivos al comienzo de la temporada, particularmente en los trópicos del hemisferio norte antes de agosto. Después, la humedad acumulada favorecería precipitaciones más intensas cuando las condiciones finalmente permitan la formación de grandes tormentas organizadas.
Según las simulaciones, la atmósfera tendría una mayor capacidad para favorecer episodios severos durante la temporada húmeda. La energía potencial convectiva disponible aumentaría entre 35% y 40%, mientras la inhibición convectiva crecería entre 90% y 130% bajo el escenario analizado.
Los investigadores explican que "la convección organizada es una vía principal a través de la cual el calentamiento modifica la estacionalidad de las precipitaciones tropicales". Ese proceso cambiaría principalmente el momento y la intensidad de las lluvias, en lugar de limitarse a modificar únicamente el volumen anual acumulado.
Agua alimentos e infraestructura frente al nuevo patrón
El retraso y la concentración de las lluvias podrían modificar las fechas de siembra y cosecha en regiones dependientes del inicio de la temporada húmeda. También podría reducir la previsibilidad del abastecimiento de agua y aumentar las exigencias sobre presas, drenajes urbanos, carreteras y sistemas de emergencia.
Los efectos pueden ser importantes incluso cuando la cantidad anual de lluvia cambia poco, porque su distribución temporal determina cuánto puede absorber el suelo. Precipitaciones intensas concentradas durante pocas horas generan condiciones diferentes frente a lluvias moderadas repartidas durante semanas o meses.
Un antecedente ocurrido en el Sahel durante 2020 permite dimensionar el impacto que pueden alcanzar estos sistemas cuando producen lluvias extremas. Un sistema convectivo de mesoescala afectó entonces a más de dos millones de personas, destruyó casi 200.000 viviendas y causó 417 muertes en 18 países africanos.
El escenario de altas emisiones utilizado por los investigadores representa un experimento de sensibilidad al calentamiento extremo y no una predicción exacta del futuro. Los autores señalan además que serán necesarias nuevas simulaciones con distintos modelos y niveles de calentamiento para precisar cómo cambiarían estos patrones en cada región.