El terremoto de magnitud 7.4 el 10 de agosto en Colombia, ha llamado la atención por los protocolos internacionales que regulan el ingreso de equipos extranjeros de búsqueda y rescate urbano (USAR) a zonas de desastre.
Tras el sismo, que provocó graves afectaciones en ciudades como Cali, Pereira y Manizales, el gobierno colombiano estableció restricciones para el ingreso de brigadas extranjeras y priorizó a equipos que tienen la Clasificación Externa de INSARAG (IEC), aval internacional otorgado bajo los lineamientos del Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate, organismo que opera con el respaldo de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA).
La medida impactó directamente a México, ya que la brigada de la Sedena, integrada por alrededor de 255 elementos del Agrupamiento Cali, no recibió autorización para desplegarse en territorio colombiano a pesar de contar con certificaciones, ya que las autoridades de ese país solicitaron un aval adicional para permitir su ingreso.
???????????????????? Colombia agradece a México por la ayuda tras el devastador terremoto
— Sputnik Mundo (@SputnikMundo) August 14, 2026
???? Dos aviones de la Fuerza Aérea Mexicana arribaron al país sudamericano cargados de 19,5 toneladas de ayuda humanitaria para las personas afectadas por el sismo de magnitud 7,4 que sacudió al país el… pic.twitter.com/rOaNKKmxUi
Ante esta situación, el gobierno mexicano mantuvo a los elementos de rescate preparados y optó por enviar ayuda humanitaria; a través de aeronaves Hércules fueron trasladadas despensas, insumos médicos y más de 58 toneladas de apoyo, además de que México participó en la repatriación de 36 connacionales afectados por la emergencia.
Por otro lado, Colombia sí autorizó el ingreso de equipos procedentes de Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador, además, se reportó la presencia de integrantes de los Topos Azteca en Cali, aunque su llegada habría ocurrido de manera independiente y no como parte del despliegue oficial de la delegación mexicana.
INSARAG, el estándar internacional
La clasificación IEC de INSARAG constituye uno de los principales mecanismos internacionales para validar la capacidad de los equipos USAR. El proceso incluye evaluaciones externas y ejercicios de revisión entre pares, mientras que la reclasificación permite comprobar que las capacidades del grupo se mantienen actualizadas.
Los equipos son clasificados en tres niveles: Light, Medium y Heavy; los grupos livianos están orientados principalmente a búsquedas superficiales y operaciones iniciales; los medianos cuentan con mayores capacidades técnicas para intervenir en estructuras colapsadas, mientras que los pesados disponen de maquinaria, personal y autonomía logística suficientes para permanecer durante varios días en escenarios complejos.
La certificación no solo evalúa conocimientos de rescate, también considera aspectos como estructura de mando, comunicaciones, logística, atención médica, seguridad, capacidad de autosuficiencia y coordinación con las autoridades del país afectado.
México forma parte de INSARAG y participa en el Grupo Regional de las Américas; a nivel nacional está el Mecanismo de Acreditación Nacional USAR (MANU), mediante el cual se evalúan las capacidades administrativas, logísticas y operativas de los equipos de búsqueda y rescate.
A través de este esquema se pueden acreditar grupos en las categorías de liviano, mediano y pesado, con procesos de renovación y reacreditación. Entre los equipos que han obtenido acreditaciones nacionales se encuentran unidades de la Cruz Roja Mexicana y el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) de la Ciudad de México.
Además, la Escuela Nacional de Protección Civil y el CENAPRED participan en la formación y certificación de competencias individuales mediante estándares del CONOCER, incluidos conocimientos relacionados con búsqueda y rescate en estructuras colapsadas y manejo de binomios caninos.
Los grupos civiles conocidos como Los Topos también cuentan con una amplia trayectoria en operaciones de emergencia y capacitación bajo protocolos internacionales; sin embargo, experiencia y entrenamiento no necesariamente equivalen a contar con una clasificación IEC vigente, que es la que facilita el reconocimiento internacional de un equipo USAR para despliegues coordinados.
El caso de Colombia evidencia una tensión recurrente durante las grandes emergencias: la necesidad de recibir ayuda rápidamente frente a la obligación de garantizar que los equipos extranjeros cuenten con capacidades verificadas y puedan integrarse sin generar una carga adicional para las autoridades locales.
INSARAG busca precisamente evitar la llegada desorganizada de brigadas, voluntarios o equipos que carezcan de autonomía logística, infraestructura de comunicaciones o una estructura de mando compatible con el sistema de coordinación establecido en la zona de desastre.
Aunque las certificaciones nacionales permiten demostrar que un equipo cumple determinados estándares dentro de su país, no sustituyen necesariamente la clasificación IEC cuando se trata de operaciones internacionales; en última instancia, el país afectado conserva la facultad soberana de determinar qué equipos extranjeros ingresan y bajo qué condiciones.
El caso del sismo de Colombia deja así una lección para México: contar con personal capacitado y experiencia en rescate es fundamental, pero mantener actualizadas las acreditaciones nacionales y las clasificaciones internacionales puede ser determinante cuando una emergencia exige desplegar ayuda más allá de las fronteras.