Mientras José Chedraui Budib, el alcalde priista reciclado en morenista, cortaba el listón de una feria de carnitas en Totimehuacán, en otras esquinas de “la capital imparable” se escuchaban las armas de fuego.
Este jueves 30 de julio, el mismo día en que el edil posaba sonriente entre puestos de carnitas y chicharrones y discursos de “tradición y sabor”, se registraron al menos dos balaceras con heridos: una en La Paz, con tres lesionados tras un asalto a cuentahabientes, y otra en Plaza Mazarik, sobre Vía Atlixcáyotl. Esa es la verdadera marca de su gobierno: mientras él inaugura ferias populares, la ciudad se desangra a tiros.
“La capital imparable”, un eslogan chafa de gobierno municipal inoperante, chafa. Sí, imparable en la producción de acontecimientos banales e imparable en la incapacidad de detener la violencia que ya está convirtiendo a la capital poblana en otro Sinaloa.
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— Imagen Poblana (@ImagenPoblana) July 31, 2026
Esta tarde, un presunto asalto derivó en varias detonaciones de arma de fuego en Plaza Mazarik, sobre la Vía Atlixcáyotl.
De acuerdo con una versión preliminar, dos sujetos sustrajeron una bolsa al interior de una taquería, por lo que el afectado perpetró los… pic.twitter.com/kDIc2tm7OE
Los números no mienten, pero el discurso oficial, sí. Según la ENSU del INEGI de junio de 2026, el 81.3 % de los habitantes de Puebla capital se siente inseguro. Ocho de cada diez. Más del 90 % teme al transporte público. La mitad ya no camina de noche cerca de su casa. La mayoría cree que todo seguirá mal o empeorará.
Esa es la herencia tangible de un alcalde que llegó prometiendo que la seguridad sería su gran prioridad, que compraría patrullas, instalaría cámaras y pondría “orden”. Resultado: la percepción de inseguridad se mantiene enganchada por encima del 80 % desde hace más de un año, con picos de 84 %.
Ejecuciones, cuerpos abandonados, asaltos y balaceras siguen siendo el paisaje cotidiano en Puebla capital.
Y la Secretaría de Seguridad Ciudadana sirve para maldita la cosa, porque esa dependencia elefantiásica debería proteger y no sólo aparecer después de los hechos para recoger casquillos; su eficacia es calificada por la sociedad de la peor manera: deficiente, indolente y con mandos ignorantes.
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Tres heridos de bala después de un asalto, en el estacionamiento de una gasolinera BP, en la colonia La Paz; sí, por supuesto, en “la capital imparable”. pic.twitter.com/VbOl0JhU7Q
Chedraui, para justificar su incapacidad, siempre sale con la cantinela de culpar a “herencias” de administraciones anteriores, aunque ya lleva casi dos años en el cargo. ¿Hasta cuándo dura la herencia y empieza la responsabilidad? Pobrecito Chedraui, ni siquiera tiene cerebro para inventar un “buen” pretexto para justificar su torpeza.
El personaje sabe inaugurar tonterías, sabe posar, sabe repetir frases hechas de “cero tolerancia” y “coordinación interinstitucional”...
Lo que no alcanza a entender, ¡pobrecito!, es que en la ciudad que “gobierna” la gente tiene temor y no ganas de ir a comer carnitas en una feria garnachera.
Mientras el alcalde celebra “tradición y sabor”, los poblanos cuentan heridos y se preguntan cuántas ferias más harán falta para disimular el fracaso. La capital no es imparable. Está detenida en el miedo, atrapada entre el circo de las selfies y la crudeza de las balas.
Y el responsable de ese contraste está en una junta auxiliar comiendo carnitas, mientras la ciudad sangra.