Terremotos en varios países: la ciencia descarta una crisis sísmica global

Terremotos en varios países: la ciencia descarta una crisis sísmica global

Foto: Xinhua

En apenas unos días, varios terremotos de gran magnitud han sacudido distintas regiones del mundo: los devastadores sismos en Venezuela, seguidos por movimientos telúricos en Japón, Filipinas, California y Afganistán han provocado preocupación, porque tal parece que ha iniciado con una cadena de eventos.

 

De acuerdo con organismos como el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y diversos institutos sismológicos internacionales, no hay evidencias de que el planeta esté atravesando un incremento extraordinario de la actividad sísmica. 

 

Aunque la concentración de eventos en un periodo corto puede dar la impresión de una cadena de terremotos, los especialistas sostienen que, en la mayoría de los casos, se trata de fenómenos independientes originados por la dinámica natural de las placas tectónicas.

 

Los registros históricos muestran que cada año se producen, en promedio, alrededor de 15 terremotos de magnitud igual o superior a 7.0 y más de un centenar entre 6.0 y 6.9; algunos años presentan una mayor concentración de estos eventos en determinadas semanas, mientras que otros transcurren con relativa calma, sin que ello represente un cambio en el comportamiento geológico del planeta.

 

La coincidencia de varios terremotos recientes tiene una explicación geográfica; Japón, Filipinas y la costa occidental de Estados Unidos forman parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa franja tectónica de unos 40,000 kilómetros donde se concentra cerca del 90 % de los terremotos del mundo y alrededor del 75 % de los volcanes activos.

 

En esta región convergen varias placas tectónicas que chocan, se deslizan entre sí o una se introduce por debajo de otra, un proceso conocido como subducción; esa interacción genera una acumulación constante de energía que, tarde o temprano, se libera en forma de terremotos.

 

Por ello, países como México, Chile, Perú, Indonesia, Nueva Zelanda y Japón experimentan actividad sísmica con mucha mayor frecuencia que otras zonas del planeta.

 

Aunque los recientes terremotos en Venezuela ocurrieron prácticamente en las mismas fechas que otros grandes sismos, su origen es diferente, el territorio venezolano se encuentra sobre el límite entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana, donde existen fallas activas capaces de producir terremotos de gran intensidad.

 

En Afganistán ocurre algo similar, allí, la actividad sísmica está relacionada con el choque permanente entre las placas India y Euroasiática, responsable de algunos de los terremotos más destructivos registrados en Asia Central.

 

Lo que es un hecho, es que la reciente sucesión de terremotos ha recordado la fuerza de la naturaleza y la vulnerabilidad de millones de personas que viven sobre zonas sísmicamente activas. 

 

La evidencia disponible apunta a que estos eventos forman parte del comportamiento normal de un planeta cuya superficie está en constante movimiento, y hay que evitar interpretaciones alarmistas.

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