A Calderón también lo denunció AMLO en La Haya

A Calderón también lo denunció AMLO en La Haya

Por más desmemoriada que sea la señora Sheinbaum, debe recordar muy bien que, en su momento, AMLO mandó a denunciar a Felipe Calderón ante la Corte Penal Internacional que tiene su sede en Países Bajos.

 

El encargado de presentarla fue Netzaí Sandoval, quien después de haber sido protegido en la Suprema Corte de Justicia por Arturo Zaldívar –le encargó las defensorías de oficio--, ahora se desempeña en la ponencia de la “ministra del pueblo” –no se ría-- Lenia Batres.

 

Netzaí es también hermano de la primera encargada de lo que hoy es la dependencia del Ejecutivo con nombre chistoso, Anticorrupción y Buen Gobierno, Eréndira Sandoval, quien cayó de la gracia de AMLO, luego de que se ventilaran públicamente las propiedades inmobiliarias que poseía junto con el cuatrotero John Ackerman, su esposo.

 

¿Hubo entonces algún panista que mandara a tefilá (rezos, en hebreo) a la señora Sheinbaum? ¿A que lo hiciera tres veces al día: en la mañana (Shajarit), por la tarde (Minjá) y al anochecer (Maariv)?

 

Porque, en su mentiñera del lunes, quien debería ser la persona más seria del país en sus planteamientos, doña Claudia se burló de la denuncia que, también en La Haya, presentaron ahora los panistas en contra de López Obrador a quien acusan de crímenes de lesa humanidad.

 

No. Los del partido con los colores de la Virgen María, azul y blanco, no se mofaron. Tomaron en serio la posibilidad de que pudiera prosperar tal denuncia y pusieron manos a la obra. Se desechó.

 

Hoy, como es costumbre, los cuatroteros dejarán que ese recurso llegue hasta sus últimas consecuencias y, al cuarto para las 12, comenzarán a gritar que es una conspiración de la ultraderecha internacional y de la que aquí supuestamente existe en algunas mentes calenturientas.

 

Ya lo verá usted.

 

*  *  *

 

No culpen del desmadre a la oscura Clara Brugada.

 

La responsabilidad de no haber preparado a CDMX para la celebración del Mundial en la capital nacional recae completamente en la anterior regenta de AMLO, Claudia Sheinbaum.

 

Tuvo más de cuatro años para iniciar y hasta para concluir obras no solamente de relumbrón, sino también otras que dejaran beneficios a los capitalinos y a los millones de conciudadanos que nos visitan todos los días procedentes de entidades próximas y hasta lejanas.

 

La más urgente era la de adecuar el drenaje profundo a las nuevas condiciones de una urbe que se hunde varios centímetros cada año y que, por tal, ha provocado que la enorme tubería ya haya perdido el desnivel para desalojar las aguas negras, lo que provoca y seguirá causando inundaciones en el oriente de la ciudad.

 

Pero Sheinbaum estaba en modo campaña presidencial desde que llegó al antiguo Palacio del Ayuntamiento. Y además, esas obras en las profundidades no se ven, no abonan puntos a la popularidad que ahora ya va perdiendo.

 

No es la oscura Clara Brugada. A ella sólo la agarraron prácticamente con los dedos en la puerta inaugural del campeonato. Amén de que la sesera no le da más allá de seleccionar uno u otro color en el Pantone.

 

Como decía la precampaña de la señora “¡Es Claudia!”

 

Ahora, a quienes lleguen a visitarnos por el inconcluso AICM, que precisamente se ubica al oriente de CDMX, se inunda y huele mal, ¡hay que darles botes salvavidas y swimming floaties para los niños!

 

Sólo así podrán salir de ahí.

 

*  *  *

 

A Gianni Infantino, CEO de la empresa multinacional FIFA, le valen madres los discursos soberanistas de la señora Claudia Sheinbaum.

 

La empresa que está ganando miles de millones de dólares por la organización del evento que inicia mañana jueves se pasa por el arco del triunfo el derecho de propiedad privada, entre otras muchas disposiciones de nuestro sistema legal.

 

Pero en el caso de la propiedad privada el caso es grave, pues los dueños de palcos en el estadio que construyó Emilio Azcárraga Milmo y al cual quería ponerle su nombre –lo impidió su padre, don Emilio Azcárraga Vidaurreta--, el Poder Judicial del acordeón ya decidió que, aunque hayan pagado grandes cantidades por su usufructo a Ollamani, filial de Televisa que maneja el llamado “coso de Santa Úrsula”, ahora rentado al banco que controla el nieto de Carlos Hank González.

 

Los palcos serán usados por la FIFA. Y quienes los ocupen en cada partido pagarán grandes cantidades de dólares a la empresa ahora en manos de Infantino.

 

¿Soberanía?

 

Pregunte usted en Palacio Nacional qué entienden por ese concepto cada vez más abstracto.

 

 

@AndySKBrown1


 

*Pseudónimo bajo el que se redactan informaciones comprobadas que son enviadas por lectores y colaboradores del portal Índice Político.