Home office y ajustes de rutinas: ¿puede el Mundial poner en pausa a México?

Home office y ajustes de rutinas: ¿puede el Mundial poner en pausa a México?

Foto: Xinhua

A días de que arranque la Copa del Mundo 2026, el torneo ya comienza a modificar la rutina de algunas instituciones y gobiernos en México, aun cuando el país solo será sede de una pequeña parte de los encuentros del campeonato organizado junto con Estados Unidos y Canadá.

 

La discusión se encendió luego de que el Instituto Nacional Electoral, aprobara esquemas de trabajo remoto para parte de su personal durante fechas relacionadas con el Mundial; la medida se sumó a otras propuestas que, desde hace meses, han generado opiniones divididas sobre hasta qué punto el país debe adaptar su funcionamiento cotidiano por el evento deportivo.

 

 

Entre las iniciativas más polémicas estuvo la posibilidad de adelantar el cierre del ciclo escolar y las vacaciones de verano para disminuir problemas de movilidad y tránsito durante la competencia. 

 

Aunque finalmente la idea no prosperó, abrió el debate sobre si México está reaccionando de forma exagerada frente a un torneo que tendrá su mayor concentración en territorio estadounidense.

 

Y es que además del home office en algunas dependencias, autoridades locales han analizado horarios escalonados, reducción de actividades presenciales y ajustes operativos en zonas cercanas a estadios y corredores turísticos, con el argumento de evitar congestionamientos y reforzar la seguridad ante la llegada de visitantes.

 

Sin embargo, algunas decisiones podrían ser desproporcionadas, ya que México albergará únicamente 13 de los 104 partidos del Mundial, mientras que Estados Unidos concentrará la mayor parte del torneo con 78 encuentros.

 

Para analistas urbanos y de movilidad, sí es lógico implementar operativos especiales en ciudades con problemas históricos de tráfico como la capital del país, Monterrey o Guadalajara, pero advierten que alterar actividades educativas o institucionales de forma amplia podría enviar el mensaje de que las ciudades mexicanas no están preparadas para operar con normalidad durante eventos internacionales.

 

¿Otros países han “parado” por un Mundial?

 

La Copa del Mundo suele provocar ajustes temporales en los países anfitriones, pero expertos señalan que pocas veces se llega al punto de suspender de manera generalizada actividades escolares o laborales.

 

En Qatar 2022, por ejemplo, sí hubo modificaciones importantes debido al tamaño reducido del país y a la concentración total de los partidos en una sola región metropolitana. El gobierno implementó home office parcial, cambios de horarios y clases virtuales para reducir la presión urbana en Doha.

 

En Rusia 2018 también se aplicaron restricciones de circulación, cierres parciales de calles y operativos especiales de transporte en ciudades sede, aunque las actividades escolares y laborales continuaron en términos generales.

 

Brasil 2014 representó uno de los casos más cercanos a una “parálisis parcial”. Algunas ciudades decretaron días feriados durante partidos clave para evitar colapsos de tránsito, especialmente en Sao Paulo y Río de Janeiro; sin embargo, las medidas fueron focalizadas y temporales.

 

Sudáfrica 2010 y Alemania 2006 optaron más por reforzar transporte público y seguridad que por alterar de manera significativa las actividades cotidianas.

 

Especialistas en movilidad y urbanismo consideran que ciertas medidas preventivas son razonables, especialmente en ciudades con problemas históricos de tráfico como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey; sin embargo, advierten que algunas propuestas podrían resultar excesivas considerando que México no será la sede principal del torneo.

 

Para críticos de estas decisiones, hay riesgo de convertir el evento en una justificación para implementar medidas desproporcionadas o enviar el mensaje de que las ciudades mexicanas no tienen capacidad para operar normalmente durante un acontecimiento internacional.

 

Otros, en cambio, defienden que el Mundial representa una oportunidad histórica para demostrar capacidad organizativa y evitar errores logísticos que puedan afectar la imagen del país ante millones de visitantes y televidentes.

 

Pero mientras estoy pasa y el reloj avanza rumbo al silbatazo inicial del 11 de junio, el debate sigue abierto, ¿México está tomando previsiones responsables o está reaccionando como si fuera a detenerse por completo durante un torneo que, en realidad, tendrá su mayor actividad fuera del país?

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