Científicos brasileños descubrieron que ondas de ultrasonido de alta frecuencia, similares a las utilizadas en exámenes médicos rutinarios, pueden eliminar el virus de la enfermedad del coronavirus (COVID-19) y el de la influenza H1N1 sin causar daño a las células humanas, informó hoy la estatal Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de Sao Paulo (FAPESP, por sus siglas en portugués).
El hallazgo, publicado en la revista "Scientific Reports", abre una nueva vía terapéutica contra enfermedades virales y podría aplicarse también a otras como dengue, zika y chikunguña, patologías que afectan a millones de personas en todo el mundo.
El fenómeno, denominado resonancia acústica, provoca alteraciones estructurales en las partículas virales hasta su ruptura total e inactivación.
Los investigadores, pertenecientes a la Universidad de Sao Paulo (USP), describieron cómo las ondas de alta frecuencia logran hacer estallar la membrana protectora del virus sin afectar los tejidos del paciente, según el reporte de la FAPESP.
"Probamos en este estudio que la energía de las ondas sonoras provoca un cambio morfológico en las partículas virales hasta el punto de que explotan, en un fenómeno comparable a lo que ocurre con las palomitas de maíz", explicó el profesor del Instituto de Física de la USP y coordinador del estudio, Odemir Martinez Bruno.
Según Bruno, al degradarse la estructura del patógeno, la membrana protectora del virus estalla y se deforma, lo que impide que el agente infeccioso invada células humanas.
El mecanismo representa una alternativa prometedora frente al desarrollo convencional de antivirales, proceso que suele ser largo, costoso y de resultados inciertos.
El descubrimiento sorprendió a la comunidad científica porque contradice teorías clásicas de la física, en el sentido de que la longitud de onda del ultrasonido es mucho mayor que el tamaño del virus, lo que en teoría impediría cualquier interacción entre ambos.
La investigación reunió a físicos teóricos, acústicos y especialistas en virología de diversas instituciones brasileñas y contó además con la colaboración de Charles Rice, profesor de la Universidad Rockefeller de Estados Unidos y Premio Nobel de Medicina 2020, que aportó virus fluorescentes para su visualización en tiempo real.