El aumento a las tarifas de peaje aplicado por CAPUFE, que entró en vigor el pasado 13 de abril, generó sorpresa y molestia entre miles de automovilistas en el país; en algunos tramos clave, el incremento superó 5 %, como en la autopista México-Cuernavaca, donde el costo para autos pasó de 149 a 156 pesos, y en la México-Querétaro subió de 216 a 226 pesos.
Pero, más allá del impacto económico, el pago de peaje implica una serie de derechos y servicios para los usuarios, los cuales no siempre son plenamente conocidos.
Entre ellos destaca el Seguro de Usuario, una póliza de responsabilidad civil que se activa desde el momento en que el conductor ingresa a una autopista operada por CAPUFE. Esta cobertura protege tanto en casos donde la autopista es responsable, como cuando el conductor provoca el incidente.
En el primer escenario, el seguro cubre daños al vehículo, gastos médicos y, en su caso, gastos funerarios, con un límite aproximado de hasta 2.22 millones de pesos por evento. Cuando el usuario es responsable, la póliza cubre daños a terceros y a la infraestructura, aunque no los daños al propio vehículo; además, aplica un deducible cercano a los 9,000 pesos para autos particulares sin seguro.
En todos los casos, conservar el ticket de peaje es indispensable para hacer válida la cobertura, así como reportar de inmediato al número 074 o en la caseta más cercana para que un ajustador acuda al sitio.
Otro de los beneficios incluidos es el servicio de Auxilio Vial gratuito las 24 horas, que contempla asistencia básica como cambio de llanta, paso de corriente, suministro de agua para radiador, abanderamiento y traslado del vehículo a un punto seguro dentro del mismo tramo.
También se incluye atención médica prehospitalaria mediante ambulancias y personal capacitado; este servicio puede solicitarse igualmente a través del 074 o en los canales oficiales de CAPUFE.
Adicionalmente, los usuarios tienen derecho a presentar quejas y sugerencias, acceder a sistemas de telepeaje como IAVE para agilizar cruces, y transitar por vías que, en teoría, deben mantenerse en condiciones adecuadas, ya que el peaje financia labores de mantenimiento, señalamiento e infraestructura. En algunos casos, incluso existen esquemas de descuento para residentes de zonas aledañas.
No obstante, en la práctica, estos derechos no siempre se ejercen de manera eficiente; usuarios han reportado demoras en la llegada de ajustadores y grúas, especialmente durante periodos vacacionales o de alta afluencia.
También se han documentado dificultades para acreditar la responsabilidad de la autopista en siniestros relacionados con baches u objetos en el camino, lo que deriva en procesos de reclamación más complejos. A esto se suman quejas recurrentes por el estado del pavimento y señalización, pese al reciente incremento tarifario.
En materia de seguridad, las autopistas de CAPUFE continúan siendo consideradas más seguras que las carreteras libres, gracias a la presencia de monitoreo, auxilio vial y coordinación con la Guardia Nacional. Sin embargo, persisten riesgos como accidentes por condiciones del camino o la presencia de animales, así como algunos incidentes de robo en tramos específicos.
El incremento en las tarifas fue justificado por CAPUFE como una medida necesaria para hacer frente a la inflación y fortalecer el mantenimiento y la seguridad en la red carretera, sin embargo, usuarios coinciden en que el verdadero reto será que este ajuste se traduzca en mejoras visibles y medibles en el corto plazo.
Ante este panorama, se recomienda a los automovilistas conocer y ejercer sus derechos, conservar siempre el comprobante de pago, contar con documentación vigente, reportar de inmediato cualquier incidente y documentarlo con evidencia, así como utilizar los canales oficiales para presentar quejas.
En un contexto de alza en tarifas, estar informado se vuelve clave para garantizar que el peaje no sea solo un gasto, sino una herramienta para exigir mejores condiciones en las autopistas del país.