Fabricantes de autos cambian de opinión: dan la espalda a los eléctricos

Fabricantes de autos cambian de opinión: dan la espalda a los eléctricos

Foto: Xinhua

Lo afirma el 'Financial Times', que califica la tendencia de "giro estratégico que está redefiniendo el futuro de la industria automotriz", luego de años de impulso de esta opción de cero emisiones.

 

Según señala el diario, al menos una docena de los principales fabricantes globales han comenzado una retirada masiva de sus ambiciosos planes de electrificación. La decisión responde a una persistente demanda de motores de combustión interna y a un cambio drástico en las políticas gubernamentales de Estados Unidos y Europa, explica el diario.
 

Rolls-Royce ha sido la última firma de lujo en sumarse a esta tendencia, anunciando que continuará produciendo vehículos de gasolina más allá de 2030, revirtiendo su compromiso previo de transformarse en una marca exclusivamente eléctrica.

 

El sector automotor del lujo, que inicialmente buscaba liderar la transición hacia las cero emisiones, ha mostrado las señales más claras de retroceso. Marcas como BentleyLamborghiniAston Martin Porsche han ajustado sus cronogramas, optando por extender la vida de sus modelos híbridos enchufables.

 

El consejero delegado de Lamborghini, Stephan Winkelmann, señaló que factores emocionales como el sonido y la vibración del motor siguen siendo determinantes para los consumidores, quienes muestran una tasa de rechazo creciente hacia los modelos totalmente eléctricos en el segmento de alto rendimiento.

 

Esta reevaluación no se limita a los vehículos de gama alta. Gigantes del mercado masivo como FordMercedes-BenzVolkswagenVolvo Stellantis también han recortado sus objetivos de producción de vehículos eléctricos (EV). Un caso destacado es el de Honda, que recientemente abandonó su meta de cesar la fabricación de motores de combustión para 2040, estimando además pérdidas por 16.000 millones de dólares en los próximos dos años debido a la reestructuración de su estrategia eléctrica.

 

El cambio de rumbo está fuertemente influenciado por el nuevo panorama político en Washington. Bajo la Administración de Donald Trump, Estados Unidos ha eliminado los créditos fiscales federales para la compra de vehículos eléctricos de la era de Joe Biden, ha reducido la inversión en infraestructura de carga y ha suavizado los objetivos de emisiones contaminantes.

 

De manera similar, la Unión Europea ha debilitado sus propias normativas ambientales, aliviando la presión regulatoria que antes obligaba a los fabricantes a acelerar la transición hacia las baterías.

 

Las consecuencias económicas de este repliegue son profundas, afirma el Financial Times. Cálculos financieros sugieren que la cancelación de lanzamientos de nuevos modelos eléctricos, el cierre de proyectos y el rediseño de estrategias han costado a la industria automotriz global al menos 75.000 millones de dólares en el último año.

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