La felicidad se rezaga en Puebla entre contaminación, movilidad y estrés urbano

La felicidad se rezaga en Puebla entre contaminación, movilidad y estrés urbano

Foto: Enfoque

En el marco del Día Mundial de la Felicidad, Puebla se ubicó entre las entidades con menor percepción de bienestar en el país. De acuerdo con una encuesta nacional de Arias Consultores, solo 35.1 % de los poblanos se consideran felices, muy por debajo del promedio nacional, que alcanzó 51 %.

 

El estudio, aplicado a más de 13,000 personas en las 32 entidades del país a través de Facebook, coloca a Puebla en el grupo de menor percepción de felicidad junto a Zacatecas y Baja California, en contraste, los estados con mayor nivel de felicidad reportada son Tamaulipas con 64 %, Morelos con 61.8 % y Querétaro con 61.5 %.

 

Diversos estudios internacionales, como el World Happiness Report, elaborado por la ONU, la Universidad de Oxford y Gallup, identifican seis factores que explican entre 70 y 80 % de la felicidad en las personas: el apoyo social, el ingreso per cápita, la esperanza de vida saludable, la libertad para tomar decisiones, la generosidad y la baja percepción de corrupción.

 

En el caso de México y América Latina, el componente más determinante es el apoyo social y familiar, de acuerdo con análisis del INEGI y Latinobarómetro, los ingresos económicos tienen un peso menor frente a variables como las relaciones personales, la salud emocional y la ausencia de violencia cotidiana.

 

Aunque la encuesta de Arias Consultores no indaga directamente en las causas de la baja percepción de felicidad, especialistas coinciden en que existen factores estructurales en Puebla que podrían incidir en el bienestar diario de la población.

 

Entre ellos destaca la mala calidad del aire, derivada del crecimiento del parque vehicular, la actividad industrial y las emisiones del volcán Popocatépetl, lo que genera afectaciones respiratorias y problemas de salud a largo plazo.

 

A esto se suman los problemas de movilidad, ya que Puebla enfrenta altos niveles de congestión vehicular, lo que impacta en los tiempos de traslado y en la percepción de calidad de vida, asimismo, la deficiente gestión de residuos, reflejada en tiraderos clandestinos, rellenos sanitarios saturados e inundaciones, contribuye al deterioro del entorno urbano y al estrés cotidiano.

 

¿Mito o realidad?

 

En el imaginario nacional persiste la idea de que los poblanos son “serios”, “distantes” o incluso “groseros”, sin embargo, no hay evidencia científica que respalde este estereotipo como una característica generalizada de la población.

 

La propia encuesta no mide variables como empatía o amabilidad, pero expertos en psicología social sugieren que esta percepción responde más a factores culturales, como un estilo más reservado, y al estrés urbano acumulado, que a un rasgo identitario.

 

Pese a que Puebla se ubica por debajo del promedio nacional en percepción de felicidad, México mantiene una posición destacada a nivel mundial gracias a la fortaleza de su tejido social.

 

En este contexto, el Día Mundial de la Felicidad se presenta como una oportunidad para reflexionar, más allá de los estereotipos, el bienestar en Puebla depende en gran medida de políticas públicas efectivas y del fortalecimiento de aquello que ya distingue a la sociedad mexicana: la familia y la comunidad.

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