Sustituir carne por pescado, un reto para el bolsillo poblano

Sustituir carne por pescado, un reto para el bolsillo poblano

Foto: Enfoque

La tradición de abstenerse de carne roja durante la Cuaresma, que inició este Miércoles de Ceniza, impulsa tradicionalmente un repunte en el consumo de pescados y mariscos en México.

 

Sin embargo, la inflación persistente y el aumento en los precios de estos productos han mermado esta dinámica; de acuerdo con testimonios de comerciantes en Puebla, el sector ha experimentado una afectación significativa.

 

En la pescadería Rolmar, se reporta una reducción en la demanda que ha llevado a modificar horarios de apertura: "Antes abríamos a las 5 de la mañana por la alta demanda, ahora no hay necesidad de abrir temprano, abrimos a la hora habitual que es a las 7 de la mañana, porque sí nos afectó el incremento de los precios y la gente ha dejado de venir en mayor cantidad", explicó la encargada.

 

Asimismo, afirmó que, para esta temporada, se estima una afectación de 30 % en las ventas debido a la inflación, además, puntualizó que a esto se suma otro factor local, a implementación de parquímetros en la zona, que ha perjudicado de manera permanente el flujo de clientes.

 

 "Si de por sí las ventas están bajas, este programa vino a perjudicarnos más ahora en esta época de Cuaresma", agregó.

 

¿Pueden los poblanos reemplazar la carne por pescado?

 

En un contexto de inflación alimentaria que ha impactado el costo de la canasta básica, superando en promedio los 2,000 pesos a nivel nacional, muchas familias en Puebla enfrentan dificultades para mantener la tradición cuaresmal de sustituir la carne roja por pescados y mariscos.

 

Aunque el consumo de productos del mar aumenta durante esta temporada, el encarecimiento generalizado ha moderado el entusiasmo y obligado a los hogares a ajustar sus hábitos de compra.

 

En la pescadería Rolmar se constató que, pese al contexto inflacionario, aún existen opciones relativamente accesibles: la mojarra se ofrece en 135 pesos por kilo, posicionándose como una de las alternativas más económicas y versátiles para prepararla frita, al mojo de ajo o en caldo.

 

Por su parte, los filetes de cultivo, como tilapia y otras especies de granja, alcanzan los 170 pesos por kilo, destacando por su practicidad al no contener espinas y facilitar su preparación en platillos rápidos.

 

El camarón, en contraste, se comercializa en 230 pesos por kilo, lo que lo convierte en una opción de consumo medio-alto, más frecuente en recetas como ceviches y cocteles, pero menos viable para el consumo cotidiano en familias con presupuestos limitados.

 

Estos precios, aunque superiores a los registrados en años anteriores, se mantienen dentro de los rangos reportados en diversos mercados, donde la mojarra oscila entre 110 y 160 pesos por kilo y los filetes entre 140 y 170 pesos.

 

Así, para los poblanos, sustituir la carne por pescado sigue siendo posible, aunque con ajustes en la elección de productos; la mojarra y los filetes de cultivo se perfilan como las opciones más accesibles para cumplir con la vigilia sin comprometer de forma significativa la economía familiar, mientras que los mariscos de mayor precio quedan reservados para ocasiones especiales.

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