Jóvenes que se identifican como animales: ¿qué hay detrás del fenómeno “therian”?

Jóvenes que se identifican como animales: ¿qué hay detrás del fenómeno “therian”?

Foto: X

En las últimas semanas, jóvenes que se identifican como therians comenzaron a ganar visibilidad en plazas y parques de distintas ciudades de Latinoamérica, en un fenómeno impulsado en gran medida por redes sociales; con máscaras de animales, orejas, colas y prácticas como el “quadrobics”, estos grupos organizaron encuentros públicos que generaron tanto curiosidad como controversia.

 

La llamada therianthropy es un concepto derivado del griego thēríon que significa bestia y ánthrōpos que significa humano, utilizado históricamente para describir transformaciones humano-animal en mitos y leyendas. En su sentido contemporáneo, se refiere a personas que afirman identificarse de manera profunda e involuntaria con un animal no humano, al que denominan theriotype.

 

Según explican miembros de la comunidad, no se trata de creer que poseen un cuerpo físico animal, sino de experimentar una conexión interna con determinada especie.

 

Aunque hoy el fenómeno se asocia principalmente con plataformas como TikTok o Instagram, las primeras comunidades modernas de therian surgieron en internet durante los años noventa, en 1993, cuando un grupo de discusión en Usenet llamado alt.horror.werewolves reunió a personas que hablaban de sentirse lobos en un sentido no literal.

 

 

Con el tiempo, foros especializados y comunidades en línea consolidaron el término y dieron forma a una identidad colectiva; no obstante, la idea de transformación o conexión humano-animal existe desde tiempos antiguos en diversas culturas, como en el chamanismo o en mitologías europeas y mesoamericanas.

 

Las manifestaciones públicas del therianismo suelen incluir el uso de accesorios como máscaras, orejas o colas, así como prácticas corporales asociadas al animal con el que la persona se identifica.

 

Algunos practican lo que en redes se conoce como “quadrobics”, es decir, desplazamientos en cuatro apoyos que imitan movimientos animales; para sus participantes, estas actividades representan una forma de expresión personal y de comunidad.

 

En el ámbito clínico, el therianismo no está reconocido como un trastorno mental en manuales diagnósticos internacionales; especialistas en psicología coinciden en que no constituye una patología por sí mismo, salvo que genere un deterioro significativo en la vida cotidiana de la persona.

 

 

En muchos casos, se interpreta como parte de procesos de construcción de identidad, especialmente en etapas juveniles, donde la exploración personal es más intensa.

 

La controversia reciente se ha alimentado, en gran medida, por la viralización de contenidos fuera de contexto y por la confusión con otros debates sociales, como los relacionados con identidad de género o diversidad.

 

Mientras algunos sectores piden respeto hacia estas formas de autoidentificación, otros cuestionan los límites entre expresión individual y comportamiento social en espacios públicos.

 

 

En definitiva, el therianismo no es un fenómeno nuevo, aunque su visibilidad sí lo sea; las redes sociales han actuado más como amplificador que como origen del movimiento; como ocurre con otras expresiones culturales emergentes, el desafío consiste en analizar el fenómeno con información y perspectiva histórica, evitando tanto la estigmatización automática como la aceptación acrítica.

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