Un nuevo estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) encontró que las dietas con mucha grasa pueden provocar que las células del hígado cambien y se vuelvan más propensas a desarrollar cáncer. La investigación se publicó el 22 de diciembre de 2025 en la revista científica Cell y ofrece una posible explicación de cómo ciertos hábitos alimenticios pueden aumentar el riesgo de enfermedades graves.
Los investigadores observaron que, cuando el hígado se expone durante mucho tiempo a altos niveles de grasa, sus células principales, llamadas hepatocitos, dejan de funcionar como lo harían normalmente. En cambio, retroceden a un estado más "joven" o inmaduro. Aunque esto puede ayudar a las células a sobrevivir al estrés que produce una dieta poco saludable, también las vuelve más vulnerables a transformaciones las cuales pueden derivar en cáncer.
"El cuerpo hace lo posible por adaptarse, pero esa adaptación tiene consecuencias", explicó Alex K. Shalek, uno de los autores del estudio y científico del MIT.
El estudio se realizó con ratones alimentados con dietas altas en grasa. A medida que pasaba el tiempo, los investigadores observaron cómo las células del hígado comenzaban a cambiar. Al principio, activaban mecanismos para resistir el daño y seguir reproduciéndose. Sin embargo, al hacerlo, dejaban de cumplir algunas funciones básicas del hígado, como procesar sustancias o producir proteínas necesarias para el cuerpo.
"Es como si la célula priorizara sobrevivir sola, aunque eso perjudique el funcionamiento del hígado en general", explicó Constantine Tzouanas, otro de los autores principales.
Con el tiempo, casi todos los ratones del experimento desarrollaron cáncer de hígado. Esto llevó a los científicos a analizar muestras de tejido de personas con enfermedad hepática, algunas de ellas sin cáncer aún. En muchos casos, los resultados fueron similares a los de los animales: las células también mostraban señales de haber cambiado a un estado inmaduro.
Además, encontraron que quienes tenían más activados estos cambios celulares vivían menos tiempo después de que se les detectaban tumores. "Estas células ya han prendido los ‘interruptores’ que necesitan para convertirse en cancerosas. Están a mitad del camino", añadió Tzouanas.
Por otro lado, el estudio también identificó algunas moléculas específicas que parecen ser responsables de estos cambios en las células del hígado. Algunas de ellas ya están siendo estudiadas para desarrollar medicamentos que ayuden a evitar el daño o retrasar la aparición del cáncer.
De todas maneras, los expertos estiman que, en humanos, este proceso puede durar unos 20 años, dependiendo de la dieta y otros factores como el consumo de alcohol o enfermedades virales. Por eso, ahora planean investigar si es posible revertir los efectos negativos volviendo a una dieta más saludable o con tratamientos para bajar de peso.
"Contamos con nuevas pistas sobre lo que ocurre dentro del hígado y cómo podríamos intervenir antes de que se desarrolle el cáncer", señaló Shalek.
Finalmente, los autores ahora evalúan si cambiar la dieta o usar medicamentos específicos podría revertir los efectos celulares y reducir el riesgo de cáncer hepático. Entre los enfoques posibles, mencionan el uso de medicamentos como agonistas del GLP-1 o terapias dirigidas a genes específicos que influyen en la transformación de las células del hígado. (NotiPress)