¿Gastas sin control? Entonces sufres de este trastorno mental

¿Gastas sin control? Entonces sufres de este trastorno mental

Foto: Freepik

El Black Friday, este viernes, y el Cyber Monday, programado para la próxima semana, marcan el inicio de la temporada de descuentos más intensa del año. Estas fechas, caracterizadas por promociones agresivas y campañas publicitarias masivas, generan un frenesí de consumo que impulsa a millones de personas a comprar, aunque realmente no lo necesite.

 

A pesar de la promesa de ahorro, diversos estudios han demostrado que las compras hechas durante estas fechas no siempre representan una ventaja económica. Muchos consumidores adquieren productos que no necesitaban, lo que resulta en gastos innecesarios y, en algunos casos, en deudas posteriores. Además, la acumulación de bienes adquiridos por impulso contribuye al desperdicio, ya que un porcentaje significativo de las compras no se utiliza con regularidad.

 

Es por ello que en este periodo de alta presión publicitaria también aumenta la visibilidad de la oniomanía, también conocida como trastorno de compras compulsivas o adicción a las compras. Es un patrón de comportamiento caracterizado por compras impulsivas y descontroladas que no responden a una necesidad real, sino a impulsos emocionales. Este trastorno se distingue de las compras ocasionales por su carácter repetitivo, incontrolable y la incapacidad de la persona para resistir el deseo de comprar, incluso cuando reconoce las consecuencias negativas de dicho comportamiento.

 

¿Cómo saber si una persona padece oniomanía?

 

Existen varios indicadores que pueden ayudar a identificar si una persona presenta este trastorno.

 

Compras frecuentes e impulsivas que no han sido planificadas y que la persona no puede detener, incluso cuando intenta hacerlo.

 

Ansiedad, tensión o malestar significativo antes de hacer una compra, que se alivia temporalmente tras la adquisición, seguido frecuentemente de sentimientos de culpa, vergüenza o arrepentimiento.

 

Las compras generan problemas significativos, tales como endeudamiento excesivo, conflictos familiares, pérdida de relaciones personales, deterioro laboral o la acumulación de objetos no utilizados.

 

La mente de la persona está frecuentemente ocupada por ideas relacionadas con las compras, la búsqueda de ofertas o la planificación de nuevas adquisiciones.

 

Para determinar la presencia de oniomanía se pueden aplicar criterios diagnósticos similares a los utilizados en otros trastornos del control de impulsos, como la presencia de al menos cinco de las siguientes características durante un período de más de seis meses: compras impulsivas recurrentes, malestar previo a la compra, compras que interfieren en el funcionamiento diario y esfuerzos repetidos e infructuosos por reducir o controlar el comportamiento.

 

¿Cuáles son sus causas?

 

La oniomanía es una conducta que se desarrolla a partir de múltiples factores y que afecta cada vez a más personas. En el plano psicológico, especialistas señalan que las compras suelen emplearse como una vía para regular emociones negativas como ansiedad, depresión o baja autoestima. A ello se suma la búsqueda de recompensa, pues adquirir productos genera una liberación de dopamina similar a la que se presenta en otros tipos de adicciones, lo que refuerza el impulso de seguir comprando.

 

Además de los factores emocionales, existen elementos biológicos que influyen en la aparición del trastorno. Investigaciones han identificado alteraciones en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, responsables del control de impulsos y del sistema de recompensa cerebral, que predisponen a comportamientos compulsivos. En paralelo, los factores sociales y culturales también desempeñan un papel importante, la presión del consumismo, la publicidad constante y la facilidad del comercio electrónico normalizan la compra excesiva, mientras que la comparación social motiva adquisiciones destinadas a mantener cierta imagen o compensar inseguridades.

 

La vulnerabilidad individual también es determinante. Personas con antecedentes de trastornos psiquiátricos como depresión, ansiedad, trastorno límite de la personalidad o trastorno obsesivo-compulsivo son más susceptibles a desarrollar oniomanía. Asimismo, tener familiares con historiales de problemas en el control de impulsos aumenta el riesgo de presentar este comportamiento, que requiere atención profesional para evitar impactos económicos, emocionales y sociales.

 

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