
Un grupo de científicos de la Universidad de Columbia, descubrió que, casi 40 años después del desastre nuclear de Chernóbil, los perros callejeros que habitan la zona contaminada desarrollaron adaptaciones genéticas que los hacen inmunes a la radiación. Los resultados de esta investigación podrían marcar un hito en el estudio de la resistencia biológica en entornos extremos.
De acuerdo con los científicos, tras la tragedia de 1986, que dejó una región completamente desolada conocida como la Zona de Exclusión, muchas mascotas como perros y gatos quedaron abandonados y formaron poblaciones semi-salvajes. Hoy existen más de 500 perros que descienden directamente de los animales abandonados, y han sobrevivido a condiciones extremas como inviernos fríos, contaminación por metales pesados y la exposición a altos niveles de radiación.
Los científicos recolectaron muestras de sangre de 116 perros y hallaron increíbles mutaciones genéticas únicas que le permitieron prosperar en el ambiente hostil, algunas capaces de reparar el daño celular causado por la radiación. Además, hallaron diferencias significativas entre los perros que viven cerca de la planta nuclear y los que viven en la ciudad, lo que sugiere una evolución independiente en cada grupo.
El equipo de investigación fue liderado por los doctores Norman Kleiman y Matthew Breen, y destaca que estas adaptaciones evolutivas no solo son impresionantes para la biología, sino que podrían ser la clave para proteger organismos vivos de los efectos de la radiación.
“El estudio de los perros de Chernóbil podría ayudarnos a desarrollar estrategias para proteger organismos vivos de los efectos de la radiación”, aseguró el doctor Breen.