Desinformación, la incesante amenaza a la democracia de México

Desinformación, la incesante amenaza a la democracia de México

Foto: FreePik

Constantemente, los políticos buscan desacreditarse con lo que muchos llaman el “golpeteo mediático”, que es lanzar noticias sobre sus adversarios, aunque en algunos casos estas sean falsas. Si bien esto podría parecer un tema menor, en los hechos, la dispersión de “fake news” y de desinformación es un riesgo real para la sociedad, ya que puede afectar a la democracia como la conocemos.

 

En México atravesamos un periodo electoral en el que se elegirán por voto popular 20,367 cargos, siendo la elección más grande de la historia, lo que las hace un escenario donde las noticias falsas se difundan con más frecuencia. Un aliciente para su proliferación es que, en ocasiones, estas resultan difíciles de distinguir de los hechos reales.

 

Las noticias falsas y la desinformación son herramientas que pueden moldear la opinión pública e influir en la manera en que la gente vota, algo que ya se ha visto a nivel internacional y que en México también sucede, en especial si se considera que gran parte de los lectores no se toman el tiempo de verificar la información que leen y luego comparten.

 

La influencia de las noticias falsas en la sociedad se da porque quienes se encargan de fabricar noticias usan información manipulada con fines políticos e ideológicos, todo con el objetivo de sembrar una opinión, pero también para alimentar discursos de odio, distorsionar el debate público y polarizar a la sociedad. Esto pone a las personas unas contra otras y termina por afectar en la toma de decisiones y generar desconfianza en las instituciones democráticas.

 

La manera en que buscan influir en la toma de decisiones es apelando a lo emocional, causando miedo o incertidumbre en la situación política de un país o una región especial. Para esto, las noticias falsas suelen crear enemigos de una nación basándose en prejuicios para generar descontento o bien, mediante la creación de una crisis artificial.

 

Uno de los ejemplos más claros de lo anterior fueron las noticias falsas que circularon en México acerca de que el gobierno federal daría credenciales de elector a los migrantes centroamericanos, a fin de que estos voten a favor de los candidatos oficialistas. Se causó miedo, se generó un ambiente de desconfianza en las instituciones democráticas y se creó un enemigo común, todo gracias a fake news.

 

Generalmente son noticias que abordan temas de interés público, como economía, salud o empleo, se difunden rápidamente, partiendo de información real o parcial, y distorsionándola para confundir y engañar a la gente. A medida que la gente se expone más y más a este tipo de contenidos sin capacidad de discernirlos, se vuelve más complicado distinguir lo verdadero de lo falso.

 

En México, estas se propagan con más facilidad debido al extenuante uso de las redes sociales, especialmente Facebook, X y WhatsApp, las más recurrentes en la vida diaria de la población. Al menos el 91.5 % de las personas que tiene acceso a información usan WhatsApp y el 82.8 % usa Facebook, lo que los expone a más noticias falsas sin capacidad de investigar la veracidad de las mismas.

 

El caso de X, antes Twitter, es particular porque gran parte de las conversaciones que ahí ocurren son de índole política, por lo que las noticias de este tipo circulan a un ritmo acelerado, además de que en ella hay más actividad directa de los actores políticos. Un ejemplo ocurrió en las elecciones del 2020 en Estados Unidos, donde Donald Trump esparció noticias sobre un supuesto fraude electoral y llamó a “defender la democracia” tomando el Capitolio.

 

Y es que la forma en que estas operan estas plataformas, con el uso de algoritmos, facilita que una noticia llegue a un público determinado, incluso si no es verdadera. Actualmente la mayoría emplea mecanismos de filtración, como las “notas de la comunidad” en X o los avisos de información falsa o engañosa en Facebook e Instagram, pero igual terminan difundiéndose.

 

En contextos como los grupos de chat privados, como los canales de Telegram o WhatsApp, es más complicado que funcionen estos filtros porque las personas que los crean y administran lo hacen especialmente para esparcir noticias falsas, sesgadas o engañosas sin filtro. Estas pueden llegar a miles de personas en poco tiempo porque hay grupos de hasta 200,000 usuarios en Telegram donde las fake news corren sin oposición.

 

Según el académico de la UNAMJonathan Hernández Pérez, las noticias falsas son fabricadas en su mayoría por las instituciones políticas y las entidades privadas, pues son las más interesadas en distorsionar la percepción de la realidad para sus causas. Con esto se pretende influir en las agendas y la opinión de los mexicanos sobre diversos temas, aún más en tiempos electorales.

 

A esto se suma que, en ocasiones, la gente en nuestro país no se toma el tiempo de verificar la información que consumen. Es por esto que desde el periodismo, gobiernos y organizaciones civiles se han generado herramientas para identificar noticias falsas o engañosas. Uno de estos mecanismos es “Picalenguas”, un proyecto del periódico Animal Político y su rama especializada, El sabueso.

 

Picalenguas se basa en identificar hechos reales o parcialmente reales y verificar si lo mostrado es verdadero, tiene algún sesgo o es completamente falso. Animal Político ha hecho chequeo de información desde hace seis años con las elecciones del 2018, aunque en ese momento la plataforma se llamó Verificado MX, que cumplía la misma función.

 

 

No es la única forma en que se puede identificar información falsa, ya que por años el gobierno de México ha empleado su propia plataforma, que es “Infodemia MX”, dedicada a contestar los dichos en torno al gobierno.

 

La población también puede hacer, en cierta medida, su propio fact-checking, para lo que es necesario fijarse en rasgos específicos de la información. Por ejemplo, cuando circulan imágenes de dudosa procedencia se puede usar el buscador de imágenes de Google, que permite ayudar a la detección de fotos o ilustraciones que pudieron sacarse de contexto o son falsas.

 

Asimismo, se pueden usar configuraciones avanzadas en los buscadores de internet para que los resultados sean los más verídicos y se omitan los de dudosa veracidad. Al buscar algo se puede agregar la extensión “.site” para encontrar sitios web especiales, aunque también está la posibilidad de usar PinPoint, un portal que analiza grandes cantidades de información en poco tiempo, ayudando a verificar la veracidad.

 

En cuanto al contenido, se debe indagar en cuál es la fuente de la información que se está consumiendo, revisar si lo mostrado es actual y no está fuera de contexto. De igual forma, es importante cerciorarse de que la información provenga de fuentes confiables antes de compartirla. Si se tienen dudas de la procedencia de un dato, lo mejor es buscar más fuentes, contrastar información y ver si no existen sesgos o manipulación.

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