Morosidad, fraudes y otros peligros de prestar tu tarjeta de crédito

Morosidad, fraudes y otros peligros de prestar tu tarjeta de crédito

Foto: Enfoque

El regreso a clases puede ser una de las épocas del año donde las personas con hijos dentro del sistema educativo tienen más gastos por la compra de útiles escolares, libros y demás aditamentos necesarios para acudir a la escuela, por lo que muchos suelen pedirle a algún familiar o amigo una tarjeta de crédito prestada.

 

Si tú eres una de esas personas a las que ya les han pedido el préstamo de un crédito, sabrás el riesgo que hay al caer en ese tipo de prácticas, principalmente cuando quien lo solicita no es de nuestra completa confianza.

 

Mantener un historial bueno es algo complicado aún y cuando el titular solamente ocupa una tarjeta para gastos personales y familiares, por lo que depender de alguien más para conservarlo parece un reto que pocos desean enfrentar.

 

Todos los bancos, al momento en el que tramitas una tarjeta de crédito, te recomiendan que por ningún motivo ni bajo ninguna circunstancia la prestes a otra persona, para así poder mantener vigilados tus movimientos.

 

Cuando una persona lleva a cabo una compra, aún y cuando lo haya hecho bajo tu autorización, finalmente serás tú quien deba de hacerse cargo de pagarla, ya sea por mensualidades o a través del pago corriente.

 

Es por eso que si por algún motivo tú decides prestar tu tarjeta, lo más recomendable será que lo hagas con alguien de tu completa confianza, sin importar si son familiares o amigos, pero que sepas que pueden comprometerse a saldar su deuda.

 

Esto te permitirá llegar al plazo establecido por la tarjeta y el banco sabiendo que podrás pagar el el monto utilizado, pues de lo contrario podrías empezar a ser sancionado con intereses y otros cargos por morosidad.

 

Si el préstamo de la tarjeta incluye también dejar en la persona beneficiaria el uso del plástico, también te sugerimos hacer unas recomendaciones puntuales para evitar algún tipo de fraude o clonación.

 

Esto lo podrás evitar recomendándole a quien va a usar la tarjeta, lo haga solamente en negocios establecidos y que en todo momento tenga a la vista el plástico, para así evitar su introducción en terminales con aditamentos ajenos a su operación normal.

 

Cuando las compras se hacen en línea, la sugerencia debe de ser la misma con el fin de que la tarjeta únicamente sea registrada en sitios seguros y a través de tiendas que estén verificadas para garantizar que la mercancía sea entregada.

 

Si por algún motivo, ninguna de las recomendaciones se llega a cumplir, lo más recomendable será abstenerse de prestar tu tarjeta de crédito pues los riesgos son más que los beneficios y el único afectado terminará siendo el titular de la línea crediticia.

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