
Parques erosionados, camellones con palmeras moribundas y árboles que destruyen el pavimento son ejemplos de que en algunas partes de la ciudad no se hicieron estudios adecuados al momento de sembrar determinada especie de árbol o arbusto.
De acuerdo con la Organización Mundial de Salud (OMS), por cada habitante en una ciudad debería de haber un área verde de 9 a 11 metros cuadrados, pero en las principales urbes del país, incluida Puebla, el promedio va de los 5.5 a los 7.5 metros cuadrados.
Esto refleja la urgencia de reforestar y darle mantenimiento a las áreas verdes que existen en la ciudad, sin dejar de lado la necesidad que hay en muchas urbes de generar más espacios verdes en medio de una tendencia de urbanización desmedida.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente es una de las entidades responsables en vigilar que los países afiliados, como México, lleven a cabo acciones para preservar el medio ambiente.
Imagen Poblana consultó algunos aspectos respecto a la reforestación en las ciudades que a continuación te dejamos, incluyendo el tipo de vegetación que es recomendable para climas como el de Puebla.
Aspectos previos a la reforestación
Para plantar un árbol es necesario tener en cuenta que cada uno requiere de un espacio específico, por lo que el mínimo ideal será de un metro cuadrado libre de concreto y de 100 metros cuadrados para su copa, por lo que no solamente hay que considerar la base sino edificios, estructuras o cableado.
Además de ello se debe tener en cuenta que los árboles plantados en camellones deben podarse una vez al año y el espacio entre árboles debe ser de 4 a 5 metros para permitir la entrada de luz al suelo y ayudar el desarrollo de copas amplias y redondas.
También se debe de procurar no elegir especies con frutos pesados que puedan causar daños al caer al piso, además de que no tengan raíces superficiales que rompan el concreto.
Jacaranda
La jacaranda es uno de los árboles que tiene su máximo esplendor durante los meses de febrero a julio cuando sus flores cubren con alfombras moradas el pavimento, las banquetas y los parques de ciudades como Puebla, en el Bulevar 5 de Mayo.
Este árbol es recomendable pues a pesar de ser originario de Sudamérica, se ha adaptado para el crecimiento en las urbes donde hay importantes concentraciones de contaminación y ozono.
Ahuehuete
El ahuehuete es un árbol que toma su nombre de dos vocablos náhuatl que hace referencia al agua y lo viejo, por lo que el significado de su nombre se interpreta como “el viejo del agua”.
Su crecimiento es común cerca de los lagos por lo que en muchos parques con cuerpos de agua artificiales se ha usado para favorecer el crecimiento de vegetación propicia para ese ecosistema.
Tejocote
El tejocote es originario de México, su hábitat es en regiones con clima templado localizadas entre 1000 y hasta los 3,900 metros sobre el nivel del mar. Este es cultivado en huertos familiares y crece a las orillas de los caminos, es asociado a vegetación perturbada de bosque mesófilo de montaña, de encino, de pino y mixto de encino-pino, además de bosque tropical caducifolio.
Olmo
El olmo es un árbol muy familiarizado a las ciudades, pues sus raíces superficiales no levantan el asfalto o el concreto de las calles, aunque sí es necesario darles la adecuada atención.
A pesar de esto, se han detectado plagas que han hecho susceptibles al olmo en algunas ciudades de Estados Unidos, pero si se les da la atención adecuada son árboles altos y fuertes.
Precaución con las palmas, pinos y eucaliptos
Las palmas o palmeras son muy comunes en el paisaje urbanístico a pesar de que las urbes como Puebla no les ofrecen las condiciones adecuadas para su desarrollo.
Esta especie es adaptable y resistente, sobreviven en la ciudad, pero no es su ambiente ideal pues estas condiciones las debilita y las vuelve más vulnerables a enfermar.
Por ello es que muchas, como en la Avenida Juárez o el parque de Analco, están muriendo ya que se han visto afectadas tanto por el clima, o porque también son atacadas por hongos y bacterias.
Otras especies que requieren mucha vigilancia son los pinos y los eucaliptos ya que son especies que suelen erosionar la superficie donde se siembran, además de que no son compatibles con vegetación diversa.