¿Le importa a los poblanos el aumento en los precios de Coca Cola?

¿Le importa a los poblanos el aumento en los precios de Coca Cola?

Foto: Unsplash

La inflación no solamente está golpeando a los productos de la canasta básica, también lo hace con los precios de productos innecesarios como las bebidas azucaradas, específicamente el jugo y el refresco.

 

En 14 estados de la República la empresa Coca-Cola anunció que aumentará un peso al valor de sus productos, específicamente los refrescos, jugos, bebidas energizantes, agua mineral y agua embotellada.

 

El aumento en los precios se verá manifestado a partir del 6 de junio en Puebla y otros 13 estados, aunque este será un incremento que podría parecer mínimo si lo comparamos con aumentos motivados por impuestos aplicados a estos productos en años pasados.

 

Pero ¿este aumento pasará desapercibido para los poblanos al no ser un producto de la canasta básica, y que es totalmente prescindible?

 

Las cifras demuestran que no, pues a pesar de ser una bebida superflua también es muy consumida, incluso en comunidades consideradas con pobreza extrema. De ahí el viejo dicho de que en algunos pueblos "podrá no haber luz pero sí hay Coca".

 

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hasta el 2020 el promedio nacional de consumo de refresco al día por persona era de 1.9 litros, pero en el caso de Puebla fue de 2 litros, es decir, superior a lo que se consume en el resto del país.

 

El mismo estudio del Inegi muestra que el consumo de refresco y bebidas azucaradas no ha sufrido ninguna disminución y, por el contrario, el promedio de consumo ha aumentado, según las cifras quinquenales del instituto estadístico.

 

Existen múltiples estudios respecto a este fenómeno, los cuales atribuyen el consumo de refresco a que su precio es más bajo que el de otras bebidas, como la leche, mucho más nutritiva y menos dañina que las gaseosas.

 

Lo cierto es que pese al aumento anunciado por la marca refresquera, en redes sociales no se aprecia una reacción generalizada de molestia o un boicot a la marca como ocurre con el aumento de insumos básicos.

 

En enero de 2014 se aplicó un impuesto para tratar de reducir el consumo de estos productos; sin embargo, esto tampoco frenó sus ventas. Y es que pareciera que la adicción de millones de mexicanos a la Coca Cola es suficiente para desembolsar el precio que sea.

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