Prensa “libre” y poder económico

Prensa “libre” y poder económico

Hacer públicos los ingresos de un periodista ha sido centro de debate en los últimos días en nuestro país. La oposición lo calificó de “persecución política” mientras el gobierno ha defendido su derecho a transparentar todos los procesos y desenmascarar a la mafia del poder. ¿Cuáles son los argumentos?

 

Desde un análisis económico, los medios de comunicación se ubican en la superestructura social; igual que la educación o la religión juegan el papel de reproducir las ideologías de la clase dominante que permiten la continuación del régimen económico. Por esta naturaleza, los medios de comunicación son esencialmente conservadores, retardatarios y reaccionarios. Uno de los retos más grandes de los movimientos sociales mundiales ha sido luchar contra estos medios y promover independientes, por ejemplo, los periódicos que imprimía el movimiento obrero alemán en el siglo XIX, los bolcheviques en Rusia o los magonistas mexicanos. Las conferencias de prensa matutinas del presidente son una forma de construir mecanismos alternos de información.

 

En nuestro país no es extraño el papel histórico que han jugado esos medios, lo extraño es que ahora pretendan erigirse bajo un manto libertario, de asepsia y neutralidad. Las generaciones jóvenes no lo vieron, pero la memoria histórica persiste. ¿Qué dijo Televisa y Zabludovsky la noche del dos de octubre de 1968? ¿Cómo informaban los medios los asesinatos de periodistas durante la guerra de baja intensidad de los años setenta y ochenta? ¿Qué medio se solidarizó con Aristegui cuando le cancelaron su transmisión, primero con Calderón y luego con Peña Nieto? ¿Qué prensa encabezó la defensa de Lydia Cacho cuando sufrió la agresión del Estado? ¿Quién se opuso a la guerra sucia y al fraude electoral de 2006? ¿Quién denunció la compra masiva de votos en 2012?

 

Son los mismos medios, aliados a la mafia del poder, los que antes callaban y alababan a sus amos, cuando ellos detentaban el poder político; ahora que lo han perdido, utilizan sus instrumentos para trazar un plan golpista. No es exagerado, es una línea de acción del manual de golpes de estado que la CIA difunde entre sus mercenarios, por lo que no es exclusivo de México.

 

La mafia del poder es un elemento tangible que debe visibilizarse. Para ello son necesarias dos cosas: a) identificar las conexiones entre los consejos de Administración de los medios y los consejos de Administración de otras empresas y el gobierno; y, b) analizar la distribución del dinero público. Esto es lo que exige ahora el gobierno de Andrés Manuel, pero ya antes se pidió en otros países como Estados Unidos y España. El cuento fue el mismo, las empresas se negaron. De hecho, en el país ibérico, cuando los empresarios de la bolsa Ibex-35 firmaron el código de ética excluyeron la obligación de informar sobre el financiamiento a medios de comunicación.

 

En nuestro país el rastreo de esas redes es relativamente sencillo si consideramos que los medios de comunicación están en un mercado oligopólico. Se trata de 11 familias que controlan más del 90% de las audiencias nacionales y sólo dos familias con canales de televisión dominan el 65% del público. De acuerdo con una investigación de 2018 de Reporteros sin Fronteras, la reducida competencia tiene como resultado: encabezados y notas similares; opacidad en la información de los accionistas; periodistas pobres y dueños ricos y una cadena de influyentismos propicia para la corrupción.

 

La similitud en las notas y encabezados construye una matriz mediática que impone agendas, siempre con un interés económico de trasfondo: el de los accionistas relacionados con los medios. Esas 11 familias dominantes se relacionan estrechamente con empresas financieras, transportación aérea, farmacéutica, energética, minería y tiendas departamentales. Así es muy obvio la matriz mediática que pretenden imponer con respecto a la reforma energética o la compra de medicamentos; el silencio ante la contaminación de mineras del Grupo México o la quiebra de Mexicana de Aviación.

 

La distribución de los recursos públicos también influye en la matriz mediática. Antes de 2018, el 70% del gasto en comunicación social se dirigió principalmente a 24 medios, todos de las mismas 11 familias. Pero, además, siempre se excedió el gasto ejercido con respecto al presupuestado. En la gráfica 1 se muestran esas diferencias, durante el gobierno de Peña Nieto la diferencia presupuestal creció de forma exorbitante, en 2016 fue del 134%. Al inicio de este gobierno la distribución se ha modificado y el monto se ha reducido. Así es obvio que la matriz mediática con Peña fue dibujar un mundo de arcoíris y ahora con Andres Manuel dibujan una dictadura.

 

 

Elaborado con datos de Fundar y Comunicación Social

 

 

La pelea de los medios de comunicación dominantes con Andrés Manuel es histórica. Ha habido un derroche impresionante de dinero desde aquella campaña “Peligro para México” de 2006, es un gasto que los oligarcas pretenden recuperar tarde o temprano. Pero no es sólo AMLO, sería cualquier otro que se atreva a trastocar el poder económico, porque no es un asunto entre particulares, es la lucha de clases. Visto desde ese modo, el pueblo debe saber que hacer: organizarse y profundizar la transformación que el régimen moribundo pretende interrumpir. ¡Vivan los medios libres!

 

 

*Profesor-Investigador Universidad de Quintana Roo

 

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

Twitter: @BandalaCarlos