Hormona del amor permite a roedores recordar a compañeros de camada

Hormona del amor permite a roedores recordar a compañeros de camada

Foto: Pixabay

Científicos chinos identificaron una nueva vía molecular subyacente a la "hormona del amor" que permite a los roedores recordar a sus hermanos y hermanas.

 

Los hallazgos revelaron un mecanismo de memoria social que permite a los animales distinguir y recordar a individuos específicos, el cual puede verse alterado en trastornos sociales como el autismo y la esquizofrenia, de acuerdo con un estudio publicado hoy en la revista Science Signaling.

 

La memoria social favorece comportamientos como la cooperación y el apareamiento y podría fallar en el autismo y otros trastornos que provocan un comportamiento social anormal, señalaron los investigadores.

 

La oxitocina, una hormona que se libera cuando las mujeres dan a luz y cuando las personas se enamoran, es conocida por ser muy activa en las zonas del cerebro que regulan el comportamiento social y las emociones. Pero sigue sin estar claro cómo la hormona y su receptor controlan el comportamiento social a nivel molecular.

 

Científicos de la Universidad de Peking y del Hospital Xuanwu, adscrito a la Universidad Médica la Capital, descubrieron que la memoria social a largo plazo de ratones y ratas depende de una vía de señalización que involucra al receptor de oxitocina.

 

Cuando estos roedores están realizando actividades sociales, una enzima llamada PKD1 modifica el receptor de oxitocina de forma que puede fortalecer aún más la actividad de la oxitocina, de acuerdo con el estudio.

 

El estudio reveló que, gracias a este mecanismo de autosuficiencia, las ratas y los ratones son capaces de reconocer a sus compañeros de camada.

 

Después, los científicos mutaron este receptor y comprobaron que esos animales olvidaban a sus hermanos tras 24 horas de separación, añade el estudio.

 

"El mecanismo sólo regula la memoria social a largo plazo, mientras que la memoria social a corto plazo o la memoria de los objetos inanimados no se ven afectadas", indicó Wang Yun, coautor del artículo y profesor de neurociencia de la Universidad de Peking.

 

Los hallazgos sugieren una potencial estrategia terapéutica para mejorar el aprendizaje social y los comportamientos prosociales de las personas, dijo Wang.

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