“Cruising”: los encuentros furtivos al aire libre que están dañando el medioambiente

“Cruising”: los encuentros furtivos al aire libre que están dañando el medioambiente

Foto: Pixabay

El llamado ‘cruising’ es un concepto que designa una práctica de interacción social que consiste en encuentros sexuales anónimos y esporádicos, mayoritariamente entre gais, con gente desconocida, en espacios abiertos, y que está provocando severos daños en áreas protegidas.

 

Las dunas y playas costeras son ejemplos de espacios públicos abiertos donde estas prácticas sexuales se llevan a cabo ampliamente.

 

Investigadores de la Universidad de Las Palmas señalan en un estudio que los encuentros furtivos dañan cada vez más el ecosistema

 

Uno de los enclaves privilegiados resulta ser desde hace décadas la reserva de las Dunas de Maspalomas, en la isla de Gran Canaria, España, una isla que vive del turismo de sol y playa. Este paraje único, que fue declarado Reserva Natural Especial en 1994.

 

En los últimos años, la localidad de Maspalomas también se ha convertido en lo que algunos han llamado ‘la capital europea del sexo’, lugar de peregrinación elegido por turistas (principalmente gais) que se entregan a la práctica del llamado cruising. En la reserva abundan desde animales únicos como el lagarto gigante de Gran Canaria o especies de plantas endémicas.

 

Según los estudios realizados por los investigadores del grupo de Geografía Física y Medio Ambiente de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que ha localizado casi 300 'lugares de sexo' a lo largo de 5.763 metros cuadrados de arenales en una amplia extensión de terreno con algunas zonas de vegetación frondosa que favorece la intimidad para los encuentros.

 

El autor principal del estudio, Leví García, explica que “el cruising es una práctica que se realiza en las Dunas de Maspalomas desde los años 70. De hecho, se identifica como uno de los problemas ambientales que afectan a la reserva". "Lo que ocurre es que esta actividad ha ido incrementándose con el tiempo y cada vez son más las personas que van allí a practicar cruising", añade.

 

El impacto medioambiental se observa de varias formas. La primera y más visible tiene que ver con la tala de vegetación autóctona para crear una suerte de ‘nidos de amor’ en los que los cruisers se entregan al sexo. "Al arrancar vegetación hacen que se produzcan procesos de erosión que afectan al sistema dunar", señala García.

 

Las especies vegetales más afectadas son el tarajal (o Tamarix canariensis) y la Launaea, arbusto de olor desagradable y base leñosa que se encuentra en la zona. Pero además, resulta más que habitual encontrar entre las dunas todo tipo de residuos.

 

"Los residuos más representativos son las colillas de cigarrillos, la vegetación desgarrada, el papel higiénico, las toallitas, los condones, las cáscaras de fruta, las latas y las heces", se puede leer en el trabajo.

 

También se detalla en el estudio el perjuicio que causan las excursiones en busca de espontáneos, por zonas de uso restringido, con el consiguiente pisoteo de las dunas y la vegetación.

 

El investigador señala que también se ha dificultado realizar actividades de educación ambiental en la zona.

 

Las autoridades de Maspalomas y de Gran Canaria se enfrentan ahora a un nuevo problema y deben decidir entre defender el ecosistema o permitir este tipo de turismo. "Lo que habría que decidir es hacia dónde vamos. Si es rentable este tipo de turismo para la isla o no lo es", finaliza García.

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