Entra en vigor pase de salud obligatorio en Francia; habrá fuertes multas

Foto: Xinhua

Las medidas restrictivas del Gobierno francés dirigidas a las personas no vacunadas entraron en vigor hoy, mientras el país entra a su cuarta ola de la epidemia en medio de la preocupante aceleración de la variante Delta.

  

Las personas que deseen visitar sitios culturales o ir a parques de diversiones, piscinas y gimnasios en Francia ahora deben presentar un certificado que demuestre que se han vacunado contra la COVID-19, una prueba negativa o un certificado que demuestre que se recuperaron recientemente de esta enfermedad respiratoria.

  

A partir de agosto, el pase de salud también será necesario para entrar a restaurantes y bares y para viajes de larga distancia por avión y tren, una medida encaminada a animar a las personas a vacunarse.

  

Sin embargo, el documento no será solicitado en las escuelas cuando inicie el ciclo escolar en septiembre.

  

"¿Qué es un pase de salud? Es un incentivo para vacunarse. Es la forma de mantener abiertos tantos lugares como sea posible que podrían cerrarse si la epidemia se intensifica", dijo hoy el primer ministro Jean Castex.

  

"Nos encontramos en la cuarta ola. La variante Delta es la mayoritaria, es más contagiosa", dijo Castex a la televisión TF1, y señaló que los casos totales de coronavirus aumentaron 140 por ciento en una semana.

  

El martes, Francia reportó más de 18,000 nuevos contagios, 98 por ciento de los cuales fueron de personas no vacunadas, añadió.

  

"Debemos dotarnos a nosotros mismos de los medios para controlar este brote epidémico. La capacidad de contagio de la variante (Delta) nos obliga aún más a vacunarnos", dijo el primer ministro.

  

En este contexto, cinco millones de citas para vacunación estarán disponibles en las próximas dos semanas para acelerar el ritmo de vacunación. El Gobierno apunta a 50 millones de primeras dosis de vacunas para fines de agosto, en comparación con el objetivo inicial de 40 millones de dosis, que sería alcanzado este mes, dijo Castex.

  

A pesar de las críticas y las protestas callejeras contra el pase de salud, los legisladores franceses comenzaron esta tarde el debate de la nueva iniciativa sanitaria del Gobierno que también incluye un aislamiento obligatorio de diez días para las personas que den positivo por COVID-19.

  

Cualquier infractor que se niegue a respetar las reglas del pase de salud se arriesga a recibir multas de hasta 1,500 euros (1,767 dólares). Una persona jurídica tendría que pagar 7,500 euros en la primera infracción.

  

El tercer incumplimiento puede sancionarse con hasta un año de prisión y una multa de 9,000 euros para una persona física y con un año en prisión y una multa de 45.000 euros para una persona jurídica.

  

"Hoy es una cuestión de libertad, la libertad de encontrar una vida estable y serena, la libertad de no ver saturados nuestros servicios de cuidados intensivos", dijo el ministro de Salud, Olivier Veran, a la Asamblea Nacional.

  

"Todos los modelos son consistentes. Pronosticaron un pico epidémico al final del verano que saturaría nuestros servicios hospitalarios si no hacemos nada", dijo Veran. "La situación que estamos experimentando es preocupante, pero no estamos desarmados para enfrentarla".

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