¿Cómo será la Tercera Ola de Covid-19?

¿Cómo será la Tercera Ola de Covid-19?

Ayer se registraron más de 12 mil casos de Covid-19 en nuestro país, es la cifra más alta desde el mes de febrero, oficialmente estamos ya en la tercera ola de la pandemia que está por cumplir 20 meses desde que se detectó el primer caso en China. Surgen varias interrogantes: ¿cómo se espera que sea esta nueva ola? ¿causará los mismos estragos que las anteriores o podría ser peor?

 

Primero hay que dejar en claro que no podemos echarle la culpa a nadie (como algunos han expresado con ignorancia); lo hemos dicho desde el principio de la pandemia: es un fenómeno mundial inevitable. Por tanto, debemos tener en mente: a) todos los seres humanos somos vulnerables frente a los virus; b) las pandemias suelen durar varios años y tienen comportamientos cíclicos (olas) que muestran periodos de baja y alta intensidad; c) las oleadas posteriores a la primera, paradójicamente, suelen ser más peligrosas.

 

El Covid como pandemia podría estar presente por lo menos hasta 2022 en olas intermitentes e ineludibles. En todo caso, lo que se puede hacer es tomar medidas para mitigar (disminuir) el número de contagios. Es una acción económica, que también hemos explicado desde el principio, debido a que los recursos son escasos el objetivo de la mitigación es no saturar los servicios de salud, pero el virus seguirá su propagación y desarrollo natural.

 

La muestra más contundente de lo anterior es que todos los países sin excepción han experimentado estos procesos; aún aquellos que en un primer momento parecieron tener todo bajo control, en un segundo momento el virus los desbordó.

 

El análisis de datos también ha demostrado que históricamente las segundas y terceras olas llegan a ser más fuertes que la primera. Se piensa que en una segunda ola los países están más preparados, sin embargo, nuevamente, el argumento de la “preparación” y la “responsabilidad” se derrumba: los virus mutan, se adaptan y sobreviven. En esta pandemia las cosas no son diferentes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que en lo que va de 2021 ya rebasamos los enfermos y muertos registrados en 2020.

 

A pesar de presentar patrones comunes, el virus y sus efectos tienen particularidades distintas en cada país que hacen complicada la predicción de los escenarios. La única solución infalible es la inmunidad, cuando un grupo suficientemente grande de la población ha desarrollado anticuerpos que impiden que la enfermedad se propague. La inmunidad colectiva puede alcanzarse mediante un proceso poco ortodoxo que consiste en que las personas contraigan intencionalmente la enfermedad, algunos países como Suecia intentaron aplicar esta estrategia, sin embargo, resultó inviable y poco recomendable por la agresividad de un virus como este.

 

Lo más recomendable para alcanzar la inmunidad colectiva es la vacunación. La humanidad demostró un gran poderío al desarrollar fármacos efectivos en tiempo récord; desafortunadamente la química se enfrentó con la economía. Las desigualdades entre países se han hecho presentes en el proceso de aplicación de la vacuna, mientras algunos países acapararon vacunas por el doble y triple de su población, otros, ni siquiera han asegurado para el 10% de sus habitantes. Al interior de cada país también se nota la desigualdad, algunos israelíes se llegaron a vacunar 6 veces, mientras que hay países africanos que a estas alturas no han iniciado la vacunación.

 

La logística también juega su papel; aún los países que se consideraban potencias en salud como Reino Unido, Francia o Estados Unidos muestran serias dificultades para inmunizar a su población. Los antivacunas, negacionistas y conservadores también han puesto trabas al proceso. Un escenario con baja vacunación e hiperconectividad mundial es ideal para que los virus muten rápidamente, como está ocurriendo ahora, tenemos detectadas al menos 5 variantes.

 

Latinoamérica se enfrenta a una tercera ola que duplica los casos anteriores, lo más grave se está presentando en Argentina y Colombia, ya rebasaron los 100 mil muertos, que para sus poblaciones significan más de 22 muertos por cada 10 mil habitantes. México llega a esta tercera ola con una menor proporción de muertes, se ubica en el sexto lugar; en cambio, tiene el segundo lugar en vacunación como se muestra en la gráfica 1.

 

Elaboración propia con datos de Johns Hopkins University y Banco Mundial

 

Esta es la razón por la que para nuestro país la tercera ola tendría efectos menores. A pesar del crecimiento del número de enfermos, las muertes no están aumentando y el número de hospitalizados crece en menor proporción que en las dos olas anteriores, hay que seguir de cerca estos indicadores, pero si se mantienen, no sería necesario volver a los confinamientos estrictos que tuvimos en 2020.

 

También hay que tomar conciencia y no confiarse que hemos vencido la mortalidad del coronavirus; siempre seguiremos recomendado la humildad y el aprendizaje como humanidad: reconocer nuestra debilidad ante la naturaleza para respetarla. Mantengamos la higiene, el uso del cubrebocas, el gel, la sana distancia, evitemos aglomeraciones. De lo contrario, volveremos a frenar las actividades con graves consecuencias para los más pobres.

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios, Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos