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Hiroshima nunca más: 75 años de una tragedia que no debe repetirse

Hiroshima nunca más: 75 años de una tragedia que no debe repetirse

El 6 de agosto de 1945 permanecerá para siempre en la memoria como el día en que todo el mundo vio por primera vez el poder devastador de las armas nucleares. Hace 75 años la aviación de EEUU arrojó una bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, provocando miles de víctimas y destrucciones.

 

Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945 pusieron de manifiesto los efectos devastadores de las armas nucleares para toda la Humanidad. ¿Pero cuál fue el precio de esta lección? Unas 300.000 personas fallecieron en ambas ciudades, mientras decenas de miles de viviendas fueron destruidas por completo.

 

PREPARATIVOS

 

Los preparativos para el uso de la bomba atómica comenzaron unos años antes de la tragedia. En 1942 en EEUU se creó un programa conocido como Proyecto Manhattan, que culminó en el primer ensayo de un arma nuclear en la historia de la humanidad, conocido como prueba Trinity en julio de 1945.

 

En el marco del proyecto que costó unos 2.000 millones de dólares, los científicos crearon cuatro diseños para bombas, denominados Thin Man, Little Boy, Fat Man y The Gadget.

 

El primer ensayo nuclear ocurrió el 16 de julio de 1945 en un polígono en el desierto Jornada del Muerto, que se encontraba a varias decenas de kilómetros de la ciudad de Alamogordo, en el estado de Nuevo México, y liberó una energía equivalente a 20 kilotones de TNT.

 

El 25 de julio de 1945, el entonces presidente de EEUU, Harry Truman, aprobó la orden de bombardear una de las siguientes ciudades japonesas: Hiroshima, Kokura, Niigata o Nagasaki.

 

Hiroshima fue elegida como el blanco más apropiado ya que fue un importante depósito de armas y tenía el tamaño suficiente para que gran parte de la ciudad pudiera ser exhaustivamente dañada.

 

El ataque tenía como objetivo obligar a Japón a rendirse incondicionalmente, conforme a los términos de la Declaración de Potsdam, aprobada el 26 de julio por Truman y otros líderes aliados.

 

La declaración representaba un ultimátum y aseguraba que, si Japón no se rendía, los aliados lanzarían un ataque que llevaría a una completa destrucción de sus fuerzas armadas y la devastación del territorio. El 28 de julio se hizo oficial el rechazo de la declaración por parte del Gobierno japonés.

 

ATAQUE A HIROSHIMA

 

En la madrugada del 6 de agosto, el avión estadounidense B-29 Enola Gay, con el coronel Paul Tibbets al timón y una bomba atómica a bordo, precedido por tres aviones de reconocimiento, despegó rumbo a la región indicada.

 

Sonaron, como casi todas las madrugadas del último mes, las alarmas antiaéreas, pero debido al número reducido de aviones se apagaron poco después de ser encendidas. Nadie se preocupó demasiado.

 

A las 08.15, desde la altura de 10.000 metros sobre Hiroshima fue arrojada la bomba de uranio Little Boy, equivalente a 20.000 toneladas de TNT, que explotó a la altura de 600 metros.

 

Unas 80.000 personas murieron al instante, más de 12.000 desaparecieron y 40.000 sufrieron heridas graves. La gran mayoría de los heridos murió en los días y meses subsiguientes de la explosión debido al efecto de radiación.

 

El 70 por ciento de todas las viviendas fueron absolutamente destruidas. Nada quedó con vida a un kilómetro y medio a la redonda del epicentro de la explosión.

 

NO ES EL FINAL

 

Sin embargo, la guerra no culminó con el bombardeo de Hiroshima. El 9 de agosto a las 11.01 otro avión estadounidense arrojó sobre la ciudad de Nagasaki la bomba Fat Man con una carga de plutonio, también equivalente a 20.000 toneladas de TNT.

 

Más de 73.000 personas fallecieron o se dieron por desaparecidas a causa del ataque. Otras 35.000 murieron más tarde a causa de las heridas y la radiación, mientras los incendios destruyeron la mayoría de los edificios de la ciudad.

 

El bombardeo de dos ciudades pacíficas no tenía ningún sentido desde el punto de vista militar, porque la victoria sobre el Japón militarista, aliado de la Alemania nazi, estaba, de hecho, garantizada por las tropas soviéticas que ya habían derrotado al Ejército de Kwantung.

 

Con estos ataques EEUU perseguía, en primer lugar, demostrar su poder militar, mantener un predominio político después de finalizar la guerra y enviar un mensaje contundente sobre su poderío al resto de las naciones del mundo.

 

NO AL ARMA NUCLEAR

 

Hiroshima se convirtió en el símbolo de la lucha contra las armas de destrucción masiva, hasta hoy el 6 de agosto se percibe como el día internacional de la lucha por la prohibición de las armas nucleares.

 

El 6 de agosto de 1955 en Hiroshima se celebró la primera conferencia internacional por la prohibición de las armas atómicas y de hidrógeno, y en 1985 la parte sur del Pacífico se proclamó como zona desnuclearizada en virtud del Tratado de Rarotonga, que prohíbe el uso, la realización de pruebas y la posesión de armas nucleares dentro de los límites geográficos de esta zona.

 

En la propia ciudad cada año se organiza el 6 de agosto una ceremonia para conmemorar la horrible tragedia. Como un recuerdo constante de lo ocurrido, en el centro de Hiroshima permanece intacto un terreno con ruinas que dejó la explosión nuclear.

 

Además, cada año Japón organiza la Marcha de la Paz bajo el lema "¡No a la guerra y al arma nuclear!", cuyos participantes recorren más de 10.000 kilómetros en 13 rutas que unen las 47 prefecturas del país, para llegar el 6 de agosto al Parque Conmemorativo de la Paz, que rodea el epicentro de la explosión atómica.

 

En el parque está ubicado el Memorial de la Paz de Hiroshima, monumento a las víctimas del bombardeo, donde se encuentra un cofrecillo con los nombres de los muertos, el epitafio dice: "Descansad en paz, no permitiremos que esto vuelva a ocurrir". (Sputnik)

 

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