En el último día de Glockner, estallan reclamos laborales

En el último día de Glockner, estallan reclamos laborales

Terrorismo laboral, errores administrativos que terminarán siendo observados por la Función Pública, falsificación de documentos, perjuicio para al menos 100 familias y opacidad en ejercicio de recursos de la Secretaría de Cultura es la herencia que le dejará Julio Glockner al próximo titular, tras su salida del cargo este viernes

 

Esta serie de presuntos ilícitos tienen como principal responsable a la actual directora administrativa, Sonia Duarte, quien, aseguran trabajadores, tenía como encomienda por parte de sus exjefes en el Partido Acción Nacional enemistar a los trabajadores con el gobernador Barbosa y aprovechar el manejo presupuestal.

 

Siete millones desaparecieron sin justificación del área de biocultura, presupuestados para la creación de proyectos de conservación y desarrollo -como un Atlas Cultural en el Estado-, una vez que Sonia Duarte se hizo cargo del tema presupuestal. Los señalamientos de los trabajadores de la Secretaría apuntan a que había una agenda política detrás de los perjuicios cometidos.

 

En marzo, un acto que costaría 330,000 pesos fue inflado hasta 1'253,000 pesos. El recurso fue pedido por Javier Gómez Marín -cometiendo usurpación de funciones- a Sonia Duarte, quien a su vez lo solicitó a la Secretaría de Planeación y Finanzas. Debido a insuficiencia presupuestal y a que el recurso solicitado por Gómez Marín era excesivo, no fue aprobado por Finanzas. Esta negativa causó la cólera de Sonia Duarte. El documento queda, sin embargo, como evidencia del caos administrativo.

 

 

El nuevo secretario de Cultura, que será presentado por el gobernador el lunes, encontrará diversas inconsistencias administrativas, algunas tan graves como la falsificación de firmas: “yo fui testigo de cómo falsificaron la firma de la exdirectora cultural de Patrimonio. Hay un documento donde dice que ella cede su puesto a Mónica Martínez, en un oficio que se le hizo llegar a todos los jefes de área”.

 

Durante la contingencia de Covid-19, justamente Mónica Martínez obligó a trabajadores a dejar el confinamiento y acudir para firmas de renuncia. Estos despidos eran operados por Sonia Duarte. Quien no formaba parte de su grupo enfrentaba sanciones que contradecían la norma. Por ejemplo, reducía sueldos por debajo de los escalafones establecidos en el organigrama -violación observable por cualquier auditor- o tenía a los trabajadores sin contrato.

 

Al revisar los pagos que se hacían en la Secretaría, el próximo titular encontrará también como anomalías la expedición de cheques a nombre de la “Secretaría de Cultura y Turismo”. En términos de administración pública, es un problema grave porque significa que los procedimientos correspondientes para la separación presupuestal no fueron ejecutados por el área administrativa. En materia de planeación de gasto, esta deficiencia es grave.

 

Pero además los cheques permitían a Sonia Duarte y a su grupo ejecutar una serie de desfalcos, el más importante en la Escuela Taller, creada para que jóvenes vulnerables aprendieran un oficio. Los cheques para personas de bajos recursos fueron manejados a voluntad de Duarte y compañía.

 

“A cada chico se le daba su cheque y el mismo monto, porque el proyecto fue creado para personas en condiciones vulnerables. Llegan con sus zapatos rotos, con su ropa desvencijada. Diana Amador (responsable de Patrimonio) y Mónica Martínez deciden entregar las becas a personas con un perfil distinto: en lugar de a jóvenes marginados a egresados de licenciatura que incluso recibieron 19,000 pesos en cheques. Los jóvenes en condiciones de alta marginación, en cambio, comenzaron a dejar de recibir su cheque y, algunos, enfrentaban los cobros de estas funcionarias para pagar materiales”.

 

 

Entre jóvenes que acudían a los talleres, trabajadores directos de la Secretaría y personas afectadas por la desaparición de acciones culturales -como los cursos en Casa de Cultura- al menos 100 familias han sido afectadas. En particular, la reducción de salarios y la desaparición de viáticos para distintas labores formaban parte del regular comportamiento.

 

Los extrabajadores también señalan que además de estas reducciones tenían que pagar de su bolsa los viáticos a distintos lugares donde viajaban para ejecutar acciones de su cargo: “el secretario decía que si él cuando era estudiante viajaba en las bateas de las camionetas, nosotros teníamos que ponernos la camisa. Pero nosotros no somos estudiantes, somos trabajadores de una secretaría de gobierno y mantenemos a nuestras familias. Nuestros hijos, esposas, la salud de toda una familia nunca le importó al secretario”.

 

El desfalco administrativo más fuerte observado por los excolaboradores de la Secretaría de Cultura recae en el área de biocultura. Aseguran que este presupuesto, destinado para investigaciones de campo y la creación de un Atlas Cultural de la biodiversidad en el estado, nunca fue ejecutado, pero el dinero ya no está.

 

“Sonia Duarte viene del PAN, colaboró con gobiernos panistas y presumía su relación con los exfuncionarios de Rafael Moreno Valle y Antonio Gali Fayad y por eso nos maltrataba. Decía que ellos sí buscaban a gente preparada y atacaba y menospreciaba a los que no coincidíamos con ella. Estamos seguros de que seguía apoyando al PAN porque se burlan constantemente del gobernador y sus secretarios. Lo que más le molestó en el oficio que mandamos al gobernador es que le reiteramos nuestra lealtad”, asegura otra trabajadora.

 

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