Tener una persona mayor en casa es un privilegio, una gracia, un don de Dios.
El abuelo es un testigo de nuestro pasado, es una raíz de nuestro ser.
Cuando un abuelo es rodeado de cariño y afecto por sus nietos, toda la casa se llena de luz.
No importa que al abuelo se le olviden las cosas, que nos cuente la misma historia varias veces, que se le caiga la ceniza del cigarro, eso es natural.
Lo importante es que si le miramos a los ojos, ojos sin brillo, veamos en ellos, la sabiduría remansada por el tiempo.
Tenemos que recordar que , tal vez, un día, nosotros ocuparemos su sillón...nos querrán si hemos querido.
Nos harán felices si hemos repartido felicidad.
Notas Relacionadas
Valle de Catrinas 2026 llevará el arte de Atlixco al mundo
22 de septiembre de 2026
Ciudadanos sin coche: ¿es fácil trasladarse en Puebla sin tener vehículo propio?
22 de septiembre de 2026
Aborda BUAP el uso de IA en la investigación
22 de septiembre de 2026
Poder Judicial dará orientación y asesoría jurídica gratuitos
22 de septiembre de 2026
Cuautle reconoce el esfuerzo de estudiantes
22 de septiembre de 2026
El “gobiernito” de Chedraui convierte un parque público en un feudo