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Nostalgia musical, un refugio para los “chavorrucos”

Dicen que recordar es volver a vivir y en estos tiempos modernos llenos de Maluma y J.Balvin, los llamados “chavorrucos”, esas personas que ni son jóvenes ni mucho menos adultos maduros, tienen en la nostalgia musical un refugio para liberar esas emociones que quedaron guardadas con sus jeans rotos.

 

Parafraseando al gran Fernando Delgadillo, vivimos en una época de “música sencilla y reciclada, que nunca dice nada”, lo que nos hace pensar que en “nuestros tiempos”, la radio tenía contenido con mayor calidad.

 

Y es por eso que las mismas disqueras han comprendido que la nostalgia vende y nos traen de regreso a artistas que en épocas pasadas fueron parte del repertorio musical de nuestros días en la secundaria, preparatoria y universidad.

 

Ejemplo perfecto es el renacer de Luis Miguel, quien parecía tener una carrera que iba a pique y que el año pasado regresó de las cenizas gracias al acierto de Netflix para llevar la vida del “Sol” a una serie que a todos los “chavorrucos” nos atrapó.

 

De esta manera volvimos a cantar “Culpable o no” y “La Incondicional” a todo pulmón, canciones que dejaron de ser usadas por los antros para comenzar a espantar a la gente a la hora de cerrar.

 

Sí, en medio de tanta “basura musical”, en casa, en el auto o en una noche de tragos con los amigos nos acordamos de Magneto, Kabah y OV7, porque podemos ser los rockeros más extremos, pero en algún momento tuvimos un corazón “popero”.

 

Y esto no solo se presenta para los jóvenes no tan jóvenes de un rango de 35 a 40 años, pues los padres de los “chavorrucos” también han recibido premio a su espera con el renacer de sus artistas favoritos como Leo Dan, mediante conciertos donde se tocan sus grande éxitos con nuevos arreglos.

 

Por eso, amigo “chavorruco”, no te reprimas y pon en tu moderno smartphone a todo volumen “Vuela, vuela”, mientras piensas que antes se hacía muy buena música.

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