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Imagen Económica

¿Qué tan seguros nos sentimos ahora?

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

Desde septiembre de 2013, el INEGI realiza de forma trimestral el levantamiento de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana. Tiene por objetivo medir la percepción de inseguridad y expectativas de la población; pero también, el grado de victimización de los encuestados. Presentamos un breve análisis de los más recientes resultados (julio).

 

Respecto a la percepción, “lo que la gente siente”, ha habido una mejora que resulta estadísticamente significativa al comparar el mismo trimestre de años anteriores. En la gráfica siguiente comparamos los meses de junio de cada año, observamos que para en este año el 73.9% de la población mayor de 18 años se sintió insegura; el año pasado la cifra era del 75.9%; 2% más. También es una cifra mejor que la de hace dos años, cuando el 74.9% se sentía inseguro.

 

Desde que iniciaron estas mediciones la cifra más baja de población que se sintió insegura fue del 67.7% en diciembre de 2015; la cifra más alta se registró en marzo de 2018 con 76.8% de la población con miedo. 

 

 

Elaboración propia con datos de INEGI (años seleccionados)

 

Las ciudades con mayor percepción de seguridad se localizaron en Nuevo León, Yucatán, Baja California Sur, Durango y Jalisco. La ciudad con la población más segura fue San Pedro Garza García, donde apenas el 19% de la población se sintió insegura. Esta ciudad es la tercera con el PIB per capita más alto del país. Por el contrario, las ciudades donde se sintió más  inseguridad se ubicaron en Estado de México, Chiapas, Michoacán, Veracruz y Tabasco. La ciudad más insegura fue Ecatepec, el 97.4 de la población sintió miedo.

 

La encuesta demuestra una alta correlación entre la percepción de la población y los hechos reales. Las ciudades con mayores índices delictivos se ubicaron en Estado de México y los menores ilícitos se reportaron en ciudades de Nuevo León y Baja California Sur. Atizapán fue la ciudad más peligrosa, 6 de cada 10 hogares sufrieron un robo o extorsión en el periodo de la encuesta. La menos peligrosa fue Tampico, dónde sólo el 10% de los hogares vivieron algún ilícito.

 

8 de cada 10 mexicanos se sienten inseguros en el cajero automático, lo que lo hace el lugar más inseguro, sin cambio con respecto al trimestre anterior; por el contrario, la percepción de seguridad aumentó en espacios como calles, lugar de trabajo, escuela y centros comerciales.

 

Respecto a las expectativas, el 40% de la población piensa que la situación mejorará. Es menor al porcentaje medido en el trimestre anterior (45%), pero sigue siendo mayor al porcentaje de población que pensaba lo mismo durante el sexenio de Peña Nieto. La medición más pesimista fue en diciembre de 2017 cuando sólo el 26% de la población esperaba que la situación mejorara; las mediciones más optimistas han sido en el sexenio de López Obrador.

 

Sobre ilícitos que la población encuestada atestiguó, los indicadores continúan a la baja desde que inició el gobierno de AMLO. Otro indicador que ha disminuido es el de cambiar de hábito por motivos de seguridad, el aumento en la percepción de seguridad ha motivado a las personas a que no modifiquen rutinas por temor a ser víctimas.

 

Los encuestados también aumentaron la calificación sobre el desempeño de los cuerpos de seguridad, cabe señalar que los que son percibidos como “más efectivos” son la Marina con 86.5% y los “menos efectivos” son los policías municipales con apenas 41.4%. A pesar de que la encuesta fue levantada antes del despliegue de la Guardia Nacional, se preguntó sobre la percepción de efectividad y tuvo una nota de 71%, lo que refleja optimismo sobre esta medida.

 

En lo que se refiere a la calificación del desempeño del gobierno municipal, cabe señalar que Puebla se llevó el segundo lugar más mal evaluado con un porcentaje de efectividad de 13%; ojalá que Claudia Rivera haga un ejercicio serio de reflexión y vire el timón de su gobierno antes de que sea irreversible.

 

De 6 delitos identificados por la encuesta (robo en la calle o en transporte público, extorsión, robo de autopartes, robo a casa habitación, robo de automóvil, otro tipo de robo) todos presentaron una disminución significativa con respecto al mismo trimestre del año anterior; destacan el robo a transporte y de autopartes que disminuyeron 2 puntos porcentuales.

 

Sin duda las cosas están cambiando: los ilícitos están disminuyendo, la población lo está percibiendo y el optimismo está aumentando. Vivir con paz y tranquilidad es un anhelo y un derecho que el neoliberalismo nos arrebató, recuperémoslo.

 

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios, Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos