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Toy Story: novedad para niños; melancolía para adultos

Corría el ya lejano año de 1995 cuando por primera vez en las pantallas de cine se proyectaba un largometraje de animación, el primero de Estudios Pixar. Su nombre todos lo conocemos, nos referimos a Toy Story.

 

Parece mentira que esta entrañable película se estrenó hace ya 24 años. Muchos adultos que hoy en día llevarán a sus hijos a ver la cuarta parte de esta franquicia, apenas tenían entre 8 y 12 años. Sí, todos estaban maravillados con la historia que ofrecía este film.

 

Para los treintañeros que están leyendo este artículo no les será difícil recordar cómo Toy Story se convirtió en su película favorita, antes de enfrentar en la vida decepciones amorosas y laborales, así como una vida adulta que no imaginábamos siquiera cercana.

 

Woody y Buzz se convirtieron en tus ídolos e incluso soñabas con poder encontrar un indicio de que tus juguetes cobraban vida cuando tú no estabas en tu habitación. Te uniste al club de Andy y marcaste con tu nombre varios de los pies de tus muñecos.

 

Apenas puedes creer que en estos días estarás comprando un boleto para tu pequeño hijo para ver Toy Story 4. Verás en sus ojos la alegría y la sorpresa que le causa ese mundo de fantasía en el que algún día tú viviste.

 

Si es que no tienes hijos, probablemente estés en la sala a infinidad de pequeños y te sientas como bicho raro. Pero no te preocupes, seguramente estarás el triple de emocionado que todos los niños que estén en la misma sala que tú.

 

Por estos motivos, Toy Story va de la novedad para los niños a la melancolía para adultos como tú o como el que escribe este artículo.

 

Que te importe poco si te dicen “chavorruco”. Ve y compra el combo especial de la película y siéntate a disfrutar de la nueva entrega de un filme que seguramente nunca pasará de moda para ti.

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