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Imagen Económica

Al más grande economista de la humanidad

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

Hoy se cumplen 136 años de haberse quedado dormido para siempre en su sillón. Carlos Marx, un ciudadano del mundo, padre del socialismo científico y la Crítica a la Economía Política, descubrió las leyes del desarrollo social y, como ningún otro, estudió de forma profunda el modo de producción capitalista para explicárselo de una manera tenaz y a la vez sencilla a la clase trabajadora.

 

Nos enseñó que ser académico y no ser militante es una contradicción, la práctica científica es por coherencia una fuerza revolucionaria. No se puede analizar el mundo desde diversas maneras sin buscar su transformación. Estas preocupaciones y su actuar vehemente por las causas justas le valieron el destierro y la expulsión de muchos países, le llamaron “un peligro para Europa” y en santa cruzada las fuerzas más conservadoras y retardatarias se le unieron en contra.

 

La profundidad de su pensamiento no se limita al ámbito económico, él realiza un trabajo inter y transdisciplinar y lo mismo ha aportado al estructuralismo, que al materialismo histórico y a la dialéctica como un método de investigación y comprensión de la realidad. Sus largos estudios a la luz de la cera le fueron encegueciendo sus ojos, pero no le nublaron la mente. Empeñado en acabar su obra cumbre: El Capital, fue enfermando poco a poco, y a la muerte de Jenny, su amada desde los 18 años, su reclusión en el estudio casi fue total.

 

El Marx joven era más bien un ñoño, su vida social era menor y su dedicación fue para su carrera universitaria; al término alternó un poco más en círculos intelectuales de los hegelianos de izquierda. Escribía una columna en la Gaceta Renana, desde donde defendía a los desposeídos. Llego a ser director de ese diario y fue censurado por la autoridad. En esa época conoció a un joven radical, hijo de un prominente empresario textil, pero no hubo chispa.

 

Más tarde, el mundo los reencontraría, ya no tan jóvenes. Las condiciones materiales de cada uno los habrían hecho madurar y acercar sus ideas. Era Engels, el fiel amigo y gran colega con quien escribiría El Manifiesto Comunista para gritarle al mundo la unidad de los proletarios, para quitarles el miedo, para hacerles saber que ya no tienen nada que perder salvo sus cadenas.

 

Me atrevo a señalar que después de Cristo, ningún otro hombre ha influenciado al mundo como lo ha hecho Marx. Y no es en el aire mi dicho, en el año 2000 la BBC de Londres emitió una encuesta mundial para designar al pensador del milenio. El ganador indiscutible, con una amplia diferencia, fue el camarada Marx. En esa lista también estuvieron Einstein, Newton, Darwin, (vea la imagen siguiente).

 

 

El producto de sus investigaciones ha tenido tal impacto social que sigue sacudiendo naciones enteras. Desde las fuerzas bolcheviques que demolieron la Rusia zarista y erigieron el primer Estado obrero; el ejército rojo de Mao transformando un país de campesinos ignorantes en la hoy primera potencia mundial; los arrojados pobladores vietnamitas que inspirados en el tío Ho-Chi-Ming defendieron sus tierras de la invasión de los yanquis.

 

Hasta las historias que conocemos con mayor cercanía: los barbudos caribeños parándole la mano al gringo en Playa Girón y luego en Angola; el Comandante Chávez con sus ojos color sol haciendo que las gallinas mujan y las vacas cacareen; el hermano Evo defendiendo la Pacha mama y mil historias que se tejen entre la lluvia que cae sobre los techos de cartón, en las miradas tibias de los pobres, de los hombres y mujeres que sueñan con otro mundo posible; de aquellos que no quitan la mirada al otro, porque nada humano le es ajeno.

 

Al final de la guerra fría quemaron las bibliotecas marxistas y lo expulsaron de los planes de estudio. Pero como él mismo lo diría, la realidad termina dando un palmo de narices. Yo conocí a Marx en esa realidad, lo leí en los círculos de estudios y me tocó enseñárselo a otros compañeros. Hoy le dedico estas líneas, además de al camarada Marx, a las compañeras y los compañeros de lucha, también a aquellos que sin conocerlos compartimos nuestra perenne esperanza en la humanidad.

 

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios, Universidad La Salle México

 

Twitter: @BandalaCarlos

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