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Imagen Económica

¿De qué tamaño es el problema del huachicol?

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

Le hemos llamado huachicoleo al acto de robar combustible. Huachicol es el combustible robado. Nos hicieron creer que lo hacían bandoleros y forajidos que tenían asolado al país; pensaban seguir ganando el 100 %, pero llegó Andrés Manuel y mandó a parar. Se ha puesto en evidencia que es un negocio enorme del que no tenemos idea de la dimensión real que tiene. Por ello hicimos este acercamiento para calcular el tamaño del problema.

 

Para que nos podamos dar una idea, consideremos los siguientes datos: del año 2010 al 2017, el parque vehicular (automóviles en circulación en el país) aumentó 43 %, es decir, un 6.7 4% anual. Durante ese mismo periodo, las ventas de gasolina que reportó PEMEX cayeron en promedio 5 % anual. ¿Por qué el número de automóviles aumenta y la venta de gasolina disminuye? Si PEMEX no vendía la gasolina, ¿quien surtía al mercado? Está claro que los datos no cuadran y que hay algo raro.

 

Para analizar lo que sucedió, tomamos la serie de datos históricos de ventas de gasolina de PEMEX de 1990 a 2018 y notamos una anomalía: de 1990 a 2010, las ventas de gasolina aumentaron conforme aumentaba el parque vehicular. Sin embargo, a partir de 2010, a pesar de que el número de autos en circulación siguió aumentando, los litros de gasolina vendidos disminuyeron. La gráfica 1 muestra la serie desestacionalizada (sin los efectos estacionales para hacerla comparable) de 1990 a 2009, la tendencia creciente es evidente. Note que a partir de 2007, durante el sexenio de Calderón, las ventas se estancan; aun así, se mantuvieron en los márgenes de la línea de tendencia. La línea de tendencia se calculó mediante un modelo econométrico de series de tiempo.

 

 

Elaboración propia con datos de PEMEX

 

La Gráfica 2 muestra las ventas de PEMEX en el periodo 2010-2018. Note la tendencia decreciente de las ventas que caen brutalmente durante el gobierno de Peña Nieto. Resulta que, al último mes de 2018, se vendían en el país los mismos litros de gasolina que en 2006. En la gráfica también se observa la línea de tendencia calculada en el modelo econométrico. Si la venta de gasolina hubiera seguido la senda de los años anteriores, hoy PEMEX debería estar vendiendo más de 900 000 barriles de gasolina diario, mientras que lo que realmente vende es menos de 750 000, hay una diferencia de 150 000 barriles diarios. 

 

 

Elaboración propia con datos de PEMEX

 

Este modelo sería una aproximación del tamaño del mercado negro (área sombreada entre lo que debería de vender y lo que realmente vende PEMEX). Es decir, en el mercado de las gasolinas el 83 % es legal, mientras que el ilegal representa el 17 %. El gobierno federal ha señalado que diariamente se roban 58 000 barriles, una cifra muy inferior a los 120 000 que podrían ser realmente.

 

Es claro que al desaparecer ese abasto del 17 % que surtía el mercado negro, la demanda en el mercado legal aumente y eso está causando alteraciones en los inventarios de las gasolineras. 

 

Debemos estar conscientes que la regularización del abasto no se solucionará inmediatamente; PEMEX tendrá que ampliar su distribución para cubrir la demanda que antes era cubierta por el combustible robado. Por tanto, nuestra tarea es calmar al pueblo y explicarle lo que sucede, con datos, sin alarmar ni caer en la especulación. La especulación en Economía se llama “autoprofecía cumplida”, las compras de pánico podrían causar un desabasto real. Asumamos el sacrificio que hoy nos exige la Patria y mientras dure el proceso de regularización utilicemos prudentemente el automóvil, usemos el transporte público u otros medios alternativos. Vale la pena. Acabar con el robo de combustible se traducirá en mayores recursos para Educación, Ciencia, Salud y Empleos.

 

Pero, ¿qué estas cifras no las conocían los gobiernos anteriores?, ¿acaso los secretarios de hacienda, de economía o de energía no vieron ilógico el aumento de automóviles y la disminución de ventas de gasolina? Debe haber responsables con nombres y apellidos, empezando por los presidentes huachicoleros que claramente encubrieron o se beneficiaron de este enorme saqueo Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Por el bien de todos, los saqueadores deben ir a prisión.

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

Twitter: @BandalaCarlos